Vigésima Edicion Agosto 2020

Emilio Pemjean Muñoz, emiliopemjean@yahoo.es, www.emiliopemjean.com Institución: Universidad Politécnica de Madrid, UPM. Departamento de Proyectos Arquitectónicos, Escuela Técnica superior de Arquitectura de Madrid, ETSAM   Resumen: Espectros y simulacros. Las casas desaparecidas de Ludwig Wittgenstein Entre 1913 y 1914 Ludwig Wittgenstein construye en Skjolden, a la orilla de los fiordos noruegos, una cabaña de difícil acceso donde encontrarse en la soledad. Tras la muerte de Ludwig Wittgenstein en 1951 la cabaña se destruye en 1954. Entre 1926 y 1928, Wittgenstein proyecta y construye en Viena una vivienda para su hermana Margarethe donde acepta la incongruencia de recuperar aquello, en su forma y significado, que en el pasado se llamaba hogar. La casa es abandonada por Margarethe y su familia en 1939, usada como hospital militar durante la Segunda Guerra Mundial, ocupada por el ejército ruso, recuperada por su propietaria tras la guerra (donde muere en 1958), vendida y casi destruida en 1971. Tiempo después, la casa es violentada, ocupada y transformada por un grupo de gitanos durante varios meses. Desde un marco interdisciplinar este trabajo intenta reconstruir (revivir sus espectros, a partir de simulacros), mediante un proceso de documentación y posterior interpretación, las casas-vida desaparecidas de Wittgenstein en un intento inútil por recuperar su pérdida y hacerlas nuestras. La investigación tiene su origen en una acción expositiva previa (fotográfica, audiovisual y performativa) desarrollada a modo de relicario o sepulcro portátil donde se hacen visibles las ausencias. Los restos (reales o simulados) que resisten las sucesivas destrucciones y transformaciones pasan a ser un símbolo u objeto de reacción poética con el que recuperar el gozo de lo perdido o una señal de un daño que se diluye con el tiempo. Palabras Clave: Casa, simulacro, desaparición, L. Wittgenstein.   Espectros y simulacros. Las casas desaparecidas de Ludwig Wittgenstein 1. La casa noruega. Skojolden *1.1. En busca del hielo* Ludwig Wittgenstein (26-abril-1889) nace y crece en el Palais familiar vienés de la Allegasse 4, hoy Argentinierstrasse 16. El palacio construido entre 1871 y 1873 con proyecto de Freidrich Schachner[1], a pesar de no haber sufrido daños de consideración en la segunda guerra mundial, es demolido en 1950[2] (imag.1-2) para construir en su lugar un edificio residencial en las mismas fechas en que Ludwig visita por última vez su casa noruega en Skjolden y muere un poco más tarde en Cambridge. En el Palais y sus salones (imag.3-4) la familia invitaba y reunía a la intelectualidad, el poder económico y político del momento. La fotografía (imag.5) muestra a la familia Wittgenstein reunida en el palacio familiar casi terminada la Primera Guerra Mundial. Empezando por la izquierda: Kurt (se suicida tiempo después como otros tres de sus hermanos), a su lado el pianista Paul que coge la taza con la mano izquierda (y que continua su carrera como concertista incluso tras perder el brazo derecho en la Primera Guerra Mundial.[3]) . Por el lado derecho: Ludwig y su hermana Margarethe[4], al fondo Jerome Stonborough (del que Margarethe se separa en 1923 casi cinco años antes de la finalización de la Haus Wittgenstein y que se suicida unos años más tarde) y en medio la matriarca de la familia. Todos parecen estar, rodeados y protegidos por los muros del palacio, en un ambiente distendido dejando claro el lugar que ocupan en la sociedad Vienesa. En 1903 Ludwig es enviado a estudiar a Linz, en 1906 comienza sus estudios de ingeniería mecánica en Berlín, en 1908 viaja a Manchester para estudiar ingeniería aeronáutica, en 1912 es admitido en el Trinity College de Cambridge y abandona los estudios de ingeniería para comenzar a estudiar lógica matemática. Ese mismo año, junto a su amigo David Punset, inicia una serie de viajes hacia el norte (Islandia y Noruega) en busca del hielo, en un éxodo voluntario que lo aleja de las distracciones y obligaciones sociales que le obsesionaban en Viena y Cambridge.     (imag.1-2) Palais Wittgenstein estado original y actual. (imag. 3-4-5) La familia Wittgenstein en el Palais     Las expediciones hacia el extremo Norte o Sur, tema de actualidad en ese momento, ofrecían a través de los relatos de los exploradores (hombres capaces de los mayores sacrificios en un intento por descubrir lugares aún desconocidos), la posibilidad de encontrar lugares puros, misteriosos y ocultos. Ser el primero en acercarse a ellos, en una carrera enloquecida que provocó, muertes, naufragios[5] y suicidios, garantizaba la fama, la eternidad y la inscripción en una corta lista de héroes envidiados por el resto de la humanidad[6]. En esta expedición en busca del hielo Wittgenstein se convence de la necesidad de cambiar su forma de vivir y trabajar en soledad en busca de una concentración que las distracciones y obligaciones sociales no le permitían y retirarse al lugar donde la verdad se hace presente sin ambigüedad para encontrarse. En el diario que escribe David Punset el 23 de septiembre de 1913 se apunta: «... Wittgenstein estaba muy contento esta mañana cuando de repente hizo una reflexión de lo más preocupante, que debería exiliarse y vivir durante unos años lejos de todas las personas que conoce, por ejemplo, en Noruega. Que debería vivir a solas, una vida de eremita y no hacer otra cosa que trabajar en lógica.». (Pinset, David. A portrait of Wittgenstein as a Young man. Blackwell Publishers 1990). Tras una breve estadía en Cambridge parte nuevamente a Noruega y a fines de octubre de 1913 se instala en el pueblo de Skojolden junto al fiordo de Sogn con la idea de construir una casa. En junio de 1914 viaja a Viena con la obra de la casa iniciada. El 28 de julio de ese mismo año comienza la primera guerra mundial, desencadenada tras el conflicto entre Austria y Serbia. Ludwig se alista como voluntario[7] y no regresa a Skojolden hasta el verano de 1921 cuando ve por primera vez su casa terminada. A partir de este momento reanuda una serie de estancias en su casa noruega donde trabaja en condiciones extremas, casi heroicas, con el siempre presente miedo a una muerte repentina y prematura que le impida resolver los problemas de lógica en los que trabajaba. En Walden de Thoreau, leído con toda seguridad por Wittgenstein, se dice: «fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentarme solo a los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que la vida tenía que enseñar, y para no descubrir, cuando tuviera que morir, que no había vivido»     imag.1.Cabaña de Ludwig Wittgenstein, Skjolden, Noruega. Archivo Wittgenstein Cambridge     1.2. La casa sobre la roca En la empinada ladera, a casi 40 metros sobre el lago Eidsvatnet, Wittgenstein construye un basamento de 7x8 m. sobre la que luego situar la casa de madera. (imag.6) (Imag. 6).Aproximación a la casa en Skojolden. Sección. Dibujo del autor.   La plataforma, levantada a partir de piedras del lugar colocadas en seco, separa el edificio del terreno salvando el acusado desnivel y lo protege de las contingencias climáticas. El basamento pétreo a modo de crepidoma, o elemento de transición entre el suelo natural y el templo situado sobre él, es lo único que pervive de la casa original destruida poco después de la muerte de Wittgenstein[8]. Sus restos poseen la evocación de las ruinas clásicas que se asoman y dominan el paisaje y sobre las que el poeta o el mago serían capaces de obrar un milagro. (imag.7)   (imag.7). Basamento, Skojolden.     La estructura de madera sobre la plataforma de piedra, visualmente frágil vista desde la lejanía, se vincula a la tradición artesana vernácula. Las fachadas auto resistentes estaban formadas por rollizos superpuestos horizontalmente enlazados en los extremos y rematadas con una cubierta de pizarra. Pero si los noruegos entienden la casa como refugio o microclima interior que los protege sin introducir el exterior en el interior, la cabaña de Ludwig se organizaba respecto a un eje perpendicular a la pendiente del terreno priorizando las mejores vistas sobre otros aspectos más pragmáticos como la orientación o la facilidad de acceso y suministro de alimentos y agua. Como Simeón el Estilita (que pasa años en una pequeña plataforma situada sobre una columna de 17 metros de altura), Wittgenstein es alimentado por algunos habitantes de Skojolden a través de un sistema de poleas y cuerdas que impedía el contacto entre ellos. 1.3. Cruzar la laguna La cabaña de Wittgenstein se situaba en una escarpada y rocosa ladera separada del pueblo de Skjolden por el lago Eidsvatnet. El dificultoso acceso en barca o sobre la superficie helada del lago en invierno tendría un cierto carácter de transformación espiritual o iniciática (imag.8). Las fotografías tomadas por Ben Richards en 1950, en la última visita de Wittgenstein a su casa y bajo su estricta supervisión, establecen un recorrido arquitectónico y paisajístico intencionado que se inicia en el embarcadero cercano al pueblo y que se prolonga hasta las vistas desde la planta superior de su casa hacia el lago, las montañas y el caserío[9].     (imag.8) Plano con instrucciones para llegar a la cabaña. L. Wittgenstein. Archivo Wittgenstein Cambridge.     La secuencia fotográfica, ordenada en una de las hojas de los cuadernos que coleccionaba, aparentemente ha sido editada eliminando parte de la información. Han desaparecido los interiores y sólo permanecen las visiones en algún caso romántica y en otras épicas de la casa en el paisaje, y dejan en silencio aquellos ámbitos (los domésticos) para los que no encuentra explicación precisa y adecuada.   (Imag.8-9-10-11) Ben Richards, 1950. Archivo Wittgenstein Cambridge   En la primera imagen (imag.8) como inicio de la secuencia, capturada desde la orilla del lago junto al embarcadero de Skojolden, la cabaña aparece apenas definida como una anomalía dentro del lugar en que se sitúa. El punto blanco de la casa y su geometría establecen un dialogo de contrastes con la presencia abrumadora del paisaje que la rodea y que se duplica reflejándose en el agua del lago. En el borde inferior de la fotografía se asoma parte del terreno del inicio del recorrido como referencia al último contacto físico con una forma de vida de la que se aleja. La segunda imagen (imag.9) se toma desde la inestabilidad de una barca en el agua en un punto intermedio del camino entre el embarcadero y la cabaña. Desde la barca en el agua[10], como Caronte el barquero encargado de transportar las almas de los difuntos cruzando la laguna Estigia, la casa se percibe como un objeto apoyado sobre una gran roca tallada. (imag 12-13). En la tercera imagen (imag.10), capturada desde la orilla cercana a la casa y a más de 40 metros bajo ella, el cerrado encuadre en contrapicado observa la casa desde una perspectiva dramática que aumenta sus dimensiones y coloca al espectador en una posición de inferioridad respecto al objeto enfocado y hace énfasis en la dificultad de acceso a la misma.     (imag.12). Wittgenstein remando. Archivo Wittgenstein Cambridge.     Con la cuarta fotografía (imag11) termina el paseo arquitectónico y paisajístico presuntamente desde una de las ventanas del bajo cubierta de la casa. El paisaje primigenio circundante, el lago, las construcciones de Skojolden, las montañas que lo rodean pobladas de abetos y nieves perpetuas[11] se contemplan desde el mirador de la primera planta sin que en la imagen aparezcan referencias visuales de la misma. Nuevamente el lugar de lo doméstico ha sido silenciado. Desde la cabaña, encaramado al balcón del bajo cubierta, Wittgenstein es alguien que sólo mira y que ha desaparecido de la imagen. Desde ella observaba y anotaba la continua transformación de la naturaleza primigenia, no contaminada, y en donde libre de las cargas del paso del tiempo era posible desligarse de toda tradición o hábito heredado. La casa era el lugar para ver (como Friedrich (imag.14) coloca sus personajes empequeñecidos frente a paisajes sublimes en un acontecimiento místico personal) pero también para mostrarse y ser observado: «En la noche, desde la orilla cercana a Skojolden los habitantes podían ver en la montaña una luz a lo lejos. Era Wittgenstein con todos sus atributos de mago. Habitante de una ladera del fin de la tierra, el que atraviesa las aguas y da sentido al mundo desvelando el gran texto.» [12] Como eterno viajero, nómada en busca de los secretos que la soledad le permite descubrir (escapando del contacto de los otros), Ludwig es como un gitano en su acepción romántica. En el cuadro de Brueghel (imag.15) un grupo de gitanos trasladan sus pertenencias por un paisaje lejano, casi sin transformar por la acción humana. Se sienten unidos por compartir un modo de vida no aceptado por la ciudad que abandonan voluntariamente o de la que han sido expulsados. Los gitanos o egipcianos, los que vienen de Egipto, son también magos, brujos o astrólogos, convencidos de que la casa existirá solo mientras ellos la ocupen. La casa del filósofo solo tiene sentido mientras él la ocupa, una vez muerto debe desaparecer [13]. En septiembre de 1950, gravemente enfermo, visita por última vez su casa noruega con la intención de regresar en diciembre de ese mismo año. El 26 de abril de 1951 muere en casa de su médico en Cambridge. La cabaña es destruida en 1954 y sus restos trasladados para ser reutilizados por su nuevo propietario en Skojolden. (imag.16)   (imag.13) El paso de la Laguna Estigia. Joachim Patinir 1519-24. Museo del Prado. (Imag 14) Caspar David Friedrich. Caminante sobre mar de nubes (1817-18) K.Hamburgo. (imag. 15) Jan Brueghel el viejo, Recua de gitanos en un bosque. 1612. Museo del Prado. (imag. 16) Cadaver amortajado de L. Wittgenstein. Cambridge 1951. Archivo Wittgenstein Cambridge.     2. La casa Vienesa. Parkgasse 18. A finales de 1925 Margarethe Wittgenstein encarga al arquitecto Paul Engelmann el proyecto de una nueva casa en Viena donde poder desarrollar su intensa vida social. En 1926, tras abandonar su trabajo como maestro rural, Ludwig Wittgenstein se hace cargo de las labores de coordinación para la construcción de la casa y más tarde sustituye completamente a Engelmann. 2.1 La roca-casa La casa se organiza a partir de una plataforma[14] (imag.17-18) elevada sobre el nivel original de la trama urbana circundante. Este plano ideal artificial, que separa el edificio del terreno y de la ciudad, permitiría olvidar el orden previo existente y producir un proyecto desde cero, libre de los condicionantes históricos y físicos. (imag.17-18) Aproximación a la Haus Wittgenstein, Viena. (didujo del autor).     La libertad de vivir apartado del entorno cercano se complementa con la capacidad para convertirse en una construcción de control visual y de superioridad social, económica y cultural respecto a las edificaciones y formas de vida cercanas. La vivienda se rodea de su propio paisaje, de una naturaleza artificial (con la presencia simbólica de algunos árboles de gran tamaño) que sirve de fondo respecto de las vistas desde el interior y como colchón o escudo protector respecto de las exteriores. La plataforma y el jardín de la casa se configuran como una frontera o límite de seguridad que protege y asegura la separación de la ciudad y sus habitantes. El basamento es la materialización de un sentimiento y necesidad de sentirse lo suficientemente libre de todo lastre para poder transformar la realidad y darle o encontrarle sentido[15]. «…en la civilización de la gran ciudad el espíritu sólo puede retirarse a un rincón (desde el que) se cierne sobre las cenizas de la cultura como testigo (eterno) — casi como vengador de la divinidad…» (Ludwig Wittgenstein, Diarios filosóficos)[16] 2.2. La casa que se mueve Desde el momento en que Wittgenstein se hace cargo de la coordinación de la nueva casa comienza a trabajar y transformar el proyecto inicial de Engelmann. Las estancias son analizadas en profundidad de forma independiente y el proyecto comienza a desarrollarse en sección. La vivienda se organiza como suma de estancias que se encajan y yuxtaponen. El paso de una a otra implica siempre cruzar bajo un umbral de menor altura que los espacios comunicados, abrir una puerta o dos y activar un mecanismo[17]. Una serie de conexiones visuales y de uso, entre los espacios conectados, y entre ellos y el exterior, establecen grados de intimidad y accesibilidad cambiantes a medida que se camina por ella y se activan los sistemas de paso y control lumínico.   (Imag.19-20) Reconstrucción del estar. Fotogramas consecutivos de vídeo (maquetas, construida y fotografiada por el Autor)   El aparente movimiento sin sentido entre las estancias atrapa al visitante en un caminar desorientado y sin final en el que el tiempo de Cronos (lineal y cíclico) parece quedar detenido cuando aparece el tiempo de Kairós sorpresivo y cambiante (Imag. 19-20).   El paseo arquitectónico como forma de descubrir el tiempo en la arquitectura pierde parte de su protagonismo (nota:10) ante el movimiento mecánico de los elementos que la conforman. La suave apertura de una o varias puertas o ventanas, las visiones espaciales cambiantes al variar la dimensión y definición de sus límites, la presencia o ausencia del exterior cuando las contraventanas metálicas desaparecen casi por arte de magia bajo el suelo o la luz tamizada por una secuencia de filtros transformables da a la casa una dimensión temporal y atmosférica activada por un mediador (visitante o habitante) ajeno a ella. El interior de la casa vacía es eterno, sus interiores son neutros no pertenecen a un tiempo definido[18] y lo doméstico ha sido silenciado. Para Wittgenstein se trata de encontrar los mecanismos que descubran su esencia, la arquitectura como expresión del intelecto «Sub specie aeternitatis» (expresión de lo eterno y no contingente según Spinoza). «no estoy interesado en erigir un edificio, sino en presentar ante mí los cimientos de todos los edificios posibles» (Ludwig Wittgenstein. Diario filosófico)   2.3. La casa violentada La casa se termina en 1928. Es abandonada por Margaret en 1939, usada como hospital militar durante la Segunda Guerra Mundial, ocupada por el ejército ruso, recuperada por su propietaria tras la guerra (donde muere en 1958), vendida y casi destruida en 1971. En 1975 es adquirida por la República de Bulgaria para convertirla en centro cultural. En 1976 se rehabilita y modifica de forma importante. El edificio, como propiedad de la Bulgaria comunista, es considerado como sospechoso hasta la caída del muro de Berlín. Tiempo después de su rehabilitación, es violentada, ocupada y transformada por un grupo de gitanos búlgaros y rumanos durante varios meses[19] después de ser contratados para una representación folclórica. La casa invadida por el lumpen viajante o por el homo ludens, dependiendo de los prejuicios del que observara la ocupación, había dejado de ser para siempre el lugar pensado por Ludwig Wittgenstein.   (Imag.21). Reconstrucción del acceso y del comedor (maquetas construidas y fotografiadas por el autor)   En una serie de artículos, ciertamente delirantes, publicados por la prensa vienesa se decía: «Ingobernables. Esas eran las conclusiones del informe policial» «La casa lleva más de cinco meses ocupada. La azotea está cubierta de placas metálicas, cables y techumbres que dan un aire futurista y paupérrimo a la vez. La verticalidad de la torre principal de la Casa Wittgenstein había sido aprovechada para conectar exteriormente los distintos sectores del edificio, incluyendo el sótano. Cuerdas y tensores dibujan verticales entre los distintos pisos.» [20] «Algunos gitanos suben y bajan por los cordajes con asombrosa habilidad. Hay escaleras de todo tipo y material. Muchos de los trenzados eran metálicos, hilos de acero que soportaban enormes pesos así que la comida, los animales —gallinas, cabras y burros— y los muebles también usaban ese sistema para cambiar de ubicación»   (imag.22). La haus Wittgenstein fotografiada durante su ocupación (creada por el autor).   «Desde la ocupación de la Casa Wittgenstein los gitanos entran y salen a su antojo para indignación y sorpresa de las autoridades, siempre vigilantes» «La casa se sitúa en una zona laberíntica de la ciudad. Los gitanos jugaban con esa ventaja y también con los mitos culturales que su sola presencia evoca. En la terraza, por ejemplo, hay una gran zona despejada, un espacio más o menos circular, que ha tomado el color amarillento de la pintura aislante, ahora descubierta por el arrancado de losetas. Pues bien, la policía piensa que se trata de un aeropuerto y algunos agentes juran que de noche habían visto posarse allí no se que silenciosos helicópteros y explicaban así el continuo trasiego de gitanos.» «Hasta aquí llegó la lectura de documentos que la policía vienesa estaba realizando para intentar comprender los cambios habidos en la Casa Wittgenstein pues los gitanos llevaban bastantes días en lo que parecía ser una fiesta, nada distraída por cierto, ya que los intentos de la autoridad para, aprovechando el ambiente festivo, irrumpir en el edificio había sido rechazados sin que el clima del jolgorio decayera» «Hace siete meses que la casa es habitada por los gitanos...» [21] (imag.21)   Anexo: Aeternitatis- Cartera. Descripción Desde un marco interdisciplinar este trabajo intenta reconstruir (revivir sus espectros a partir de simulacros), mediante un proceso de documentación y posterior interpretación, las casas-vida de Wittgenstein en un intento inútil por recuperar su pérdida y hacerlas nuestras. La investigación tiene su origen en una acción expositiva previa (fotográfica, audiovisual y performativa) desarrollada a modo de relicario. La artista y comisaria María Sánchez arranca Cartera y pide a diferentes artistas –qué le gusten tanto como para ocupar los espacios donde antes llevaba las fotos de su familia- que realicen una obra para transportarla, mostrarla, contarla, etc… Se compromete a llevarla siempre durante el tiempo que dure la exposición. La cartera circula en su vida, en el mundo artístico y en el universo doméstico del día a día. «Aeternitatis, es la obra realizada específicamente para esta exposición portátil. A partir de la figura de Ludwing Wittgenstein reflexiona sobre la desaparición y la memoria. Las fotografías se abren como ventanas dentro de este mini espacio, que también estuvo destinado a la memoria. Cartera refleja en gran medida los conceptos de trabajo del autor de esta investigación. Un pequeño espacio utilitario y portátil moviéndose con imágenes que evocan pérdidas. La propuesta expositiva desarrolla y amplifica la pequeña obra. Ese mini universo portátil se expande por diferentes superficies y herramientas» (María Sánchez). La cartera y sus movimientos (del autor)   Aeternitatis (del autor) Entre 1913 y 1914 L Wittgenstein construye en Skjolden, a la orilla de los fiordos noruegos, una cabaña donde encontrarse en la soledad. Tras su muerte en 1951 la cabaña se destruye en 1954. Entre 1926 y 1928, construye en Viena una casa para su hermana Margarethe desde la percepción de la imposibilidad de recuperar aquello que antaño se denominó hogar. La casa es abandonada por su propietaria en 1939, usada como hospital militar durante la 2º guerra mundial, ocupada por el ejército ruso, recuperada por su propietaria tras la guerra (donde Margarethe muere en 1958), vendida y casi destruida en 1971. Tiempo después, la casa es violentada, ocupada y transformada por un grupo de gitanos búlgaros durante varios meses. Imaginar a Margarethe Wittgenstein en el salón de su casa recorriendo mentalmente los paisajes noruegos en los que había vivido su hermano Ludwig o reconstruir el circo-campamento del homo ludens gitano en que se transforma con los años, a partir de la reconstrucción de las habitaciones destruidas, permite un acercamiento a algunas de las reflexiones y contradicciones en torno a lo doméstico desarrolladas en esos momentos. El proyecto reconstruye, mediante un proceso de documentación y posterior interpretación, las casas-vida de wittgenstein en un intento inútil por recuperarlas y hacerlas nuestras. El fantasma, de las casas y de lo que en ellas ha ocurrido, se rescata de la muerte en la tumba o relicario-cartera en un casi imposible deseo de resurrección. En la sepultura se hace visible su ausencia, ese lugar pasa a ser la forma reencarnada del cuerpo del difunto, un símbolo u objeto de reacción poética con el que recuperar el gozo de lo perdido o una señal de un daño que se diluye con el tiempo. A los vivos, respecto de los muertos, les quedan un cuerpo y unos recuerdos que se desvanecen con el tiempo. Para impedir su desaparición los “restos” deben ser cuidados y depositados en un intento de mantenerlos en el presente. Para vencer el olvido de los hombres, «es preciso poseer, no sólo lo que los hombres han pensado y sentido, sino lo que sus manos han manejado, lo que su fuerza ha ejecutado, lo que sus ojos han contemplado todos los días de su vida» (John Ruskin) El proyecto se desarrolla conectando transversalmente diversas disciplinas. Cada sistema de representación o herramienta utilizada permite un acercamiento distinto al proyecto y producen una secuencia de escenas fotográficas, audiovisuales y performáticas cambiantes: 1.-Fotografía Diversas fotografías y objetos de tamaños distintos (fotografías, un vídeo y un espejo) se organizan como una línea de tiempo en la pared de la sala mostrando las múltiples posibilidades de lectura del objeto originalmente guardado dentro de la cartera. El fantasma, el simulacro de una arquitectura no construida (destruida o transformada) se hace presente a partir del proceso fotográfico y videográfico posterior a la construcción de los modelos. La fotografía abandona su tradicional consideración documental de mecanismo capaz de capturar la verdad e introduce la duda sobre lo que se ve y aceptamos ingenuamente como real. (Fotografías y objetos del autor)   2.-Maqueta Tres maquetas en cajas de madera iluminada interiormente. (construcción y fotografía del autor). Los modelos se convierten en “enunciados sustitutos” de las experiencias de primera mano (cuestionando la certeza de nuestra visión del mundo) y en hábitats y construcciones del pensamiento. El cambio de escala del objeto, su reducción, permite un acercamiento distinto donde el conocimiento del todo precede a las partes y donde la percepción se produce desde la intimidad y la intensidad que produce la cercanía, tal y como lo haría un voyeur intentando descubrir algo más que lo que el orificio por el que mira le permite ver. 3.-Proyección Vídeo Hd, reproducción continua sobre pared. Traslada a la sala la experiencia de la escala real del espacio reconstruido e interpretado (vídeo y fotografía del autor). El vídeo introduce el factor temporal, modificando fenomenológicamente el espacio, conectando lo individual con lo universal, el pasado y el futuro a partir de sus ciclos repetidos eternamente. Junto al tiempo lineal, cíclico, repetido infinitas veces, se presenta el tiempo de Kairós que habla de lo sorpresivo y cambiante.         Bibliografía: -BACHELARD, Gastón. La poética del espacio Ed. FCE México DF 2002. -CLEMENTE QUINTANA, Enrique. El proyecto de la casa de Ludwig Wittgenstein en Skojolden, Noruega. Universidad Politécnica de Valencia. Valencia. Tesis 2015. -DORFLES, G. La estética del mito: (de Vico a Wittgenstein) (Temas contemporáneos). Caracas: Tiempo nuevo.1967 -G.ROMERO, Pedro. Los nuevos Babilonios. CONSTANT, Nueva babilonia. MNCARS. Madrid 2015 -LAST, N., & Wittgenstein, L. Wittgenstein's house: Language, space and architecture. New York: Fordham University Press. 2008 -LEITNER, B. The architecture of Ludwig Wittgenstein: A documentation. London: Academy. 1995 -LEITNER, B. The Wittgenstein house. New York: Princeton Architectural Press. 2000 -LÓPEZ-ARQUILLO, J., & Herreros Guerra, J. Proyectar La Verdad: Aportaciones Del Proyecto De Arquitectura a La Noción De Realidad: La Casa Wittgenstein. Universidad Politécnica de Madrid.Tesis. 2012 -OUTEIRO Ferreño, Eduardo. Cabañas para pensar. Madrid: Maia Ediciones. 2011 -PINSET, David. A portrait of Wittgenstein as a Young man. Ed G.H. von Wright, Oxford 1990. -RUIZ DE SAMANIEGO, Alberto. Ludwig Wittgenstein en su cabaña.El engaño y el estilo. 2015 -THOREAU, H.D, Walden, Cátedra, Madrid 2005. -WIJDEVELD, P. Ludwig Wittgenstein, architect. London: Thames and Hudson. 1994 -WITTGENSTEIN, L. Movimientos del pensar: Diarios, 1930-1932 1936-1937 (Pre-Textos. Ensayos 455). Valencia: Pre-Textos. 2000 -WITTGENSTEIN, L., Baum, W., Sánchez Pascual, A., & Reguera, I. Diarios secretos (Alianza universidad). Madrid: Alianza Editorial. 1991 -WITTGENSTEIN, L. Diario filosófico. Obras completas. Ed. Gredos. Madrid, 2009.     CV. Resumen Emilio Pemjean es Arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, Universidad Politécnica de Madrid, UPM y Máster Proyectos Arquitectónicos Avanzados, ETSAM, UPM. Profesor Asociado de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, Universidad Politécnica de Madrid UPM desde 2000. Miembro del Grupo de Investigación Teoría y Crítica Arkrit del Departamento de proyectos Arquitectónicos de la ETSAM (Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, Universidad Politécnica de Madrid UPM). Compagina su trabajo como artista visual con su labor como arquitecto, docente e investigador. Su trabajo ha sido publicado y premiado entre otros en la Bienal de Arquitectura Española, 14 Mostra Arte Contemporáneo del Museo Arte Contemporáneo MAC-Coruña, la Convocatoria Permanente de Proyectos Centro de Arte Complutense CarteC, Premio Nacional de Fotografía Fundación AENA, Concurso Internacional de Fotografía Alliance Française- Fundación Pilar Citoler, Grand Prix Fotofestiwal Lodz-Polonia, ReGeneration3. Musée de L´Elysée-Lausanne, PhotoEspaña o la Bienal Internacional de Fotografía de Córdoba, Su obra está en colecciones públicas y privadas y ha sido expuesta, entre otros lugares, en el Museo de arte Contemporáneo MAC-Coruña, Centro Párraga Centro de Arte-Murcia, Musée de L´Elysée Lausanne, Palacio Cardenal Zalazar Universidad de Córdoba, Arsenale di Venezia, Circo Braga-Portugal, Mois de la Photo Off-París Photo, Colegio de España Cité Internationale Universitaire de Paris, Museo de las Artes Ciudad de Mexico, Centro de Arte Complutense-Sala CarteC-Madrid, Centro de Arte Tomás y Valiente-Madrid, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando-Madrid; Lishui Art Museum Galleries-China, CentroCentro Cibeles-Madrid; QUAD Gallery FORMAT International Photography Festival, Derby-UK.; Festival Internacional de Fotografía Foto-México, Museo Amparo Puebla-México, City of Athens Arts Centre, PhotoEspaña y diversas galerías y ferias de arte como Arte Santander, Arco o Estampa. Concibe su trabajo desde un marco interdisciplinar conectando la arquitectura, la pintura, la escultura, el vídeo o la fotografía. Reflexiona en sus proyectos sobre el tiempo, lo presente y lo ausente, la memoria, lo que ha sido destruido o transformado, los sistemas de representación y especialmente sobre la capacidad de conversión en símbolos de objetos y arquitecturas mediante su reconstrucción manipulada.   [1] Freidrich Schachner 1841-1907. Proyecta y construye numerosos palacios en la Viena de finales del XIX adscritos al historicismo tardío, aceptado como el estilo imperial de los Habsburgo. [2] Las fechas casi coinciden con la última visita a su casa en Skjolden a finales de 1950 y a su muerte en Cambridge en abril de 1951. [3] Maurice Ravel compone para él su “Concierto para Piano para la mano izquierda”. [4] Conocida por el retrato que hace de ella vestida de novia Gustav Klimt, por ser paciente de Freud y mecenas de artistas. [5] Poco antes de comenzar sus viajes hacia Noruega,el 14 de abril de 1912, en el Atlántico norte cerca de Terranova el Titanic se hunde chocando con un iceberg, mueren 1514 personas. El capitán John Smith es honrado como héroe por haber continuado a bordo del barco hasta su muerte. [6] Entre muchas otras las expediciones a la Antártida de Scott en 1903, la de Schackleton en 1909, la del noruego Amudsen en 1909 al polo sur o la de Peary declarando haber alcanzado supuestamente el polo norte, todos son considerados héroes por la sociedad del momento. [7]Se siente obligado a presentarse como voluntario a pesar de que dada su condición social habría podido evitarlo. En uno de sus primeros destinos, el 16 de agosto de 1914 a bordo del Goplana, escribe en su diario sobre su incapacidad de relacionarse: “a bordo del Goplana. Otra vez: la estupidez, insolencia y maldad de estas personas no conoce límites. Cualquier tarea se convierte en una tortura. Pero hoy he vuelto a trabajar y no dejaré que me avasallen.” “Se trata de gentuza, malvados, tristes miserables, un atajo de bribones, una banda de cerdos…. Que gritan, berrean…llenos de grosería, estupidez, maldad, insolencia, abyección, infamia.” Diarios Secretos 16 agosto 1914. [8]La casa de madera es desmontada en 1954, trasladada a Skojolden y reutilizada parcialmente para la construcción de otra casa. [9] La fotografía trasciende su carácter de registro documental de la realidad para transformarse en un método filosófico narrativo que selecciona, acota y presenta los temas propios del autor. La forma tradicional de percibir el objeto artístico (y la arquitectura) se produce desde un punto de vista fijado en la distancia. El “objeto” posicionado fuertemente sobre un pedestal (separado físicamente del plano de lo cotidiano) condiciona el punto de vista y la posición del espectador, ofreciendo una visión generalmente estática, frontal, plana y lejana. El paradigma espacio-tiempo planteado por la modernidad, introduce la idea de que el objeto se entiende a partir de la suma de una serie de imágenes que se perciben con el desplazamiento del espectador. El hombre se entiende como un espectador que disfruta de la arquitectura que se modifica con el paso del tiempo o como un actor que interactúa con ella, transformándola y activándola a medida que la recorre o disfruta de las actividades desarrolladas en ella o finalmente como elemento generador a través de su presencia y de las acciones que en ella realiza. A los procesos de transformación, de movimiento, a los acontecimientos y secuencias que organizan y formalizan el espacio, se debe sumar lo que podemos llamar procesos narrativos. El pasado y el presente se mezclan haciendo que el acto de percepción se vuelva reflexivo en un intento por descifrar y aislar los procesos que los han generado.   [10]. La fotografía muestra a Ludwig remando en el lago entre Skojolden y su casa en 1934. Archivo Wittgenstein Cambridge (Imag. 12) cuya relación con el Paso de la Laguna Estigia de Patinir como recorrido iniciático, por ejemplo, parece evidente (imag 13) [11] En la tradición escandinava, los abetos se relacionan con lo perenne, resistente al paso del tiempo y a la eternidad. El hielo y la nieve a lo puro. Los lagos con los procesos de transformación de la vida y la muerte y las rocas con lo indeformable y firme. [12] Eduardo Outeiro Ferreño, Atravesar la cabaña, alcanzar el bosque. [13] De aquí la incoherencia de su actual estado de reconstrucción. [14] Las plataformas de la casa noruega y de la vienesa están perforadas y contienen usos en su interior. En la casa en Skojolden se establece una dialéctica entre basamento pétreo rocoso y construcción de madera superior. En la Haus Wittgenstein el basamento y la construcción superior se entienden y construyen de forma homogénea como una única roca. [15] Para Wittgenstein la arquitectura tenía sentido como transformadora de la realidad. [16] Lo escribe una vez terminada la casa de su hermana Margarethe en Viena, 1930. [17] En búsqueda de la perfecta y obsesiva definición de cada uno de sus detalles. [18] De aquí la extrañeza que produce ver alguna de las pocas imágenes del interior amueblado. La casa con los muebles se hace temporal al observarla ocupada por objetos, personas y formas de vida de una época determinada. [19] Los gitanos son convocados por la embajada de Bulgaria para una exposición y jornadas culturales. Una vez terminada la exposición se niegan a abandonar la casa y la ocupan en 1981 (fecha aproximada). [20] Los sistemas descritos de cuerdas y poleas comunicando los distintos niveles del edificio evocan a los utilizados por Wittgenstein en su casa de Skojolden, e introducen, junto al tiempo medido y pautado de los sistemas de apertura, el tiempo cambiante e imprevisto de Kairós. [21] G.Romero, Pedro. Los nuevos Babilonios. CONSTANT, Nueva babilonia. MNCARS. Madrid 2015   A pesar de la aparente veracidad de los datos aportados no ha sido posible situar y fechar la información. La artista Teresa Lanceta a la que se entrevista personalmente para este artículo y cuya obra estaba presuntamente expuesta en ese momento en la casa Wittgenstein, niega su participación.

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