Vigésima Edicion Agosto 2020

RESUMEN Analizar el espacio doméstico desde la perspectiva de género permite comprender las relaciones de uso de las áreas donde se habita, que debido a la pandemia por la COVID-19 se han dinamizado puesto que la población se ha visto obligada a permanecer en sus hogares y a realizar tareas cotidianas como trabajo o estudio desde estos espacios. Para esta investigación, se delimita como población objeto de estudio la Universidad Regional Amazónica Ikiam (Tena-Ecuador), a quienes se les envía la encuesta virtual elaborada por el grupo de investigación de donde se obtienen los datos para la sistematización y evaluación del uso del espacio doméstico y la condición de género. Para el análisis de los datos, el enfoque se basa en tres preguntas que rigen la investigación, cuyo análisis define la tendencia del uso de los espacios domésticos desde la perspectiva de género respecto al objeto de estudio. Palabras claves: confinamiento, espacio doméstico, perspectiva de género.   ABSTRACT Analyze the domestic space from a gender perspective allows to understand the relationships betweeen the use of these areas and the people habitat. Due to the outbreak COVID-19, theses places have become more dynamic since the population has been forced to stay in their homes and carry out everyday tasks such as work or study to these spaces. For this research, the Ikiam Regional Amazon University (Tena-Ecuador) is delimited as the target population. The virtual survey was prepared and sent it by the research group. The data was systematized and evaluated the use of the domestic space and gender status. For the data analysis, the approach is based on three questions that govern the research. The analysis defines the trend in the use of domestic spaces from the gender perspective with respect to the object of study. Keywords: confinement, domestic space, gender perspective.   INTRODUCCIÓN La Covid‑19 es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus, descubierta en Wuhan (China) en diciembre de 2019. Actualmente esta pandemia afecta a muchos países de todo el mundo. (OMS, 2020). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), este brote ha causado que aproximadamente 900 millones de personas en todo el mundo permanezcan en sus hogares. A medida que la COVID-19 continúa extendiéndose por todo el mundo; América Latina y el Caribe se han convertido en un foco de la pandemia, tal como afirma el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en un contexto en el que ya existen enormes desigualdades, niveles elevados de trabajo informal y servicios de salud fragmentados, las poblaciones y las personas vulnerables son nuevamente las más afectadas. Ecuador reportó el primer caso del nuevo brote de coronavirus el 29 de febrero, en una mujer ecuatoriana que llegó de España. El 12 de marzo se anunció la emergencia sanitaria en todo el territorio nacional y frente al impacto del coronavirus se suspendieron las actividades en los centros educativos del país, como alternativa educativa, se habilitaron aulas virtuales para estudiantes, docentes y trabajadores. Con base, en el acuerdo ecuatoriano ministerial N°MDT-2020-076 en su artículo 4 indica, que se implementa el teletrabajo emergente, es decir la prestación de servicios de carácter no presencial en jornadas ordinarias, modificando el lugar en que se efectúa el trabajo. Por lo tanto, estas medidas obligaron a la convivencia absoluta dentro de los espacios domésticos, desencadenando una serie de necesidades y múltiples actividades debido a la permanencia de todos los miembros del núcleo familiar bajo un mismo techo. En este contexto tan particular para toda la población, surge la interrogante: ¿Cuáles son las condiciones en las que se encuentran los trabajadores y cómo ha influido en el espacio doméstico? En el estudio de Gómez Urrutia & Jiménez Figueroa nos manifiestan que, históricamente, los roles dentro de la familia han estado diferenciados por el género que posee cada individuo y por las pautas entregadas por la cultura en la cual están insertos. Esta visión social de lo que debe hacer una persona, determina el papel que ejerce dentro del hogar. En el caso del rol de la mujer, este ha estado basado en los quehaceres domésticos, en la crianza y cuidado de los hijos; por el contrario, el rol de los hombres, ha estado relacionado con el mantenimiento económico de la familia, enfatizando su rol de proveedor. (Gómez Urrutia & Jiménez Figueroa, 2015, p. 390). En arquitectura, la casa es el lugar de interacción de los espacios laboral, recreativo, social entre otros, que determinan el espacio doméstico. El espacio doméstico en la vivienda tradicional ecuatoriana se compone de: sala o estar, comedor, cocina, dormitorios, baño, estudio, zona exterior (patio, balcón, terraza, jardín), y varían según la época, región, cultura y realidad socio-económica donde se localiza. Como sostiene Inés Sánchez en cuanto a la relación de arquitectura y género: “La vivienda puede facilitar las necesidades en el día a día de hombres y mujeres, y mirando un poco más a las de las mujeres porque en estos últimos años es lo que más ha cambiado, su incorporación al trabajo ha creado nuevos estilos de vida y nuevas realidades, entre ellas la conciliación entre trabajo y familia, ha de ir acompañada de nuevas formas de distribuir el espacio. La arquitectura y la perspectiva de género han de caminar de la mano.” (Sánchez de Madariaga,2019). Por esta razón, los espacios que históricamente son de uso exclusivo de las mujeres (cocina, lavandería); se encuentran aislados del resto de la casa, excluyendo a la mujer de las actividades y del compartir con la familia. Frente a esta realidad, es evidente una disparidad entre las responsabilidades equitativas en la convivencia que se ha evidenciado a lo largo del tiempo, se pretende analizar el uso del espacio doméstico durante el aislamiento desde este enfoque, para ello se ha planteado una encuesta aplicada a la población objeto estudio que es la comunidad de la Universidad Regional Amazónica Ikiam[1] conformada por 1418 personas, 51% hombres y 49% mujeres; 101 miembros del personal administrativo, de los cuales 48% son hombres y 52% mujeres; 21 trabajadores de los cuales 67% son hombres y 33% mujeres; 1182 estudiantes, de los cuales 51% son hombres y 49% mujeres; quienes han sido considerados para el desarrollo del presente estudio, de manera que se pueda contrastar el rol que cada género ejerce dentro del hogar respecto al uso de los espacios domésticos.   METODOLOGÍA El objetivo de este estudio, es caracterizar el uso del espacio doméstico desde la perspectiva de género durante la Covid-19, en la comunidad universitaria de Ikiam, la encuesta planteada se desarrolla en torno a tres interrogantes clave: ¿Qué espacios ha tenido que incorporar o adecuar en su vivienda tras el confinamiento?, ¿Quién realiza las tareas domésticas durante el confinamiento?, ¿Cuánto tiempo permanece en los espacios domésticos durante el confinamiento?, que son preguntas de percepción sobre la situación actual para contextualizar la relación entre la vivienda, hábitat, uso del espacio doméstico y condición de género. La encuesta se estructura en 4 secciones: datos informativos, datos antes del confinamiento, datos durante el confinamiento, relación espacial, hábitat y género, y se estima un tiempo de impacto, tomando como referencia el inicio de la pandemia y las experiencias de la población objetivo durante el confinamiento (desde 16 de marzo, al 26 de junio de 2020). Para este estudio, se analizan las características de la población total, y se envía la encuesta virtual por el medio oficial de comunicación de la universidad; la cual estuvo disponible por 10 días en esta plataforma, posteriormente se obtienen las respuestas de la población muestra y se procede a la sistematización de datos y análisis de resultados.   RESULTADOS Datos Informativos Respecto a esta sección, se obtiene en cuanto a género, que, de los encuestados, 60.2% son de género femenino y 39.8% son de género masculino. Según el rango de edad entre 18 a 24 años corresponde al 52.3%; seguido del grupo de personas de 25 a 34 años de edad con 24.2%. En tercer lugar, se encuentran las personas de 35 a 44 años con 16.8%; y el porcentaje minoritario y restante representa al grupo de 45 a 64 años de edad y menores de 18 años. La mayor parte de encuestados son estudiantes que representa 58.6%, seguido de docentes y personal de apoyo académico 23%, personal administrativo 18%, y en minoría 0.4% los trabajadores.   Figura 1. Mapa del lugar de residencia antes y durante del confinamiento. Elaboración propia.     En relación al lugar de residencia, antes y durante el confinamiento, en este mapa se puede observar que la mayoría de la comunidad universitaria de Ikiam por motivo de la pandemia, se movilizó a su lugar de residencia habitual, sin embargo, se puede destacar que existe un alto porcentaje que se confina en la ciudad de Tena.   Análisis de Datos El primer dato relevante del análisis es referente al tipo de espacio en el que habitan; 35.9% de los encuestados antes del confinamiento viven en una casa, mientras que durante el mismo este porcentaje se incrementa a 71.5%, esto debido a que la mayoría de personas son foráneos; que, dejando de vivir en departamentos y residencias en la ciudad de Tena, se trasladan a su ciudad de origen.   Figura 2. Grupos familiares antes/durante el confinamiento. Elaboración propia.     Por otra parte, al estudiar el grupo familiar, es decir con quiénes convive tanto antes como durante el confinamiento. Se ha podido identificar que ha disminuido en un 27% las personas que antes del confinamiento vivían solos, y ahora debido a la pandemia su situación ha cambiado. En el gráfico (A) se puede evidenciar, que tanto antes como durante el confinamiento las mujeres son las que mayoritariamente viven solas. En la sección B del gráfico, la encuesta refleja que en el caso de las personas que vivían en pareja el porcentaje no tiene variación significativa. En el gráfico (C), respecto a personas que viven en grupos familiares, de 3 a 6 personas aumenta durante el confinamiento, mientras que los hogares de 4 a 5 miembros se mantienen en la misma proporción. En relación a la primera interrogante, los espacios que se han incorporado en las viviendas son: zona de desinfección y zona de estudio, en tercer lugar, zona de trabajo; en esta sección se hace notorio que la mayoría de personas que respondieron a la encuesta son estudiantes; y en menor incidencia se incorporan zonas lúdicas o de ocio. Es importante acotar, además, que antes del confinamiento las tareas domésticas (limpiar la vivienda, cocinar y lavar) las realizan mayoritariamente cada encuestado. Por otra parte, durante el confinamiento las tareas domésticas (limpiar la vivienda, cocinar y lavar) son realizadas mayoritariamente por la madre del grupo familiar, como se observa en la figura 3.   Figura 3. Miembro que realiza tareas domésticas antes/durante el confinamiento. Elaboración propia.     En la sección a desarrollar, se analizan los datos de permanencia en los espacios antes y durante el confinamiento ilustrados en la figura 4. Antes del confinamiento, el mayor porcentaje de los encuestados ocupaba: dormitorio más de 6 horas; cocina de 1 a 2 horas; comedor y lavandería eran usados por menos de una hora al día; sala, estudio y patio son espacios que generalmente no eran ocupados o se ocupaban menos de una hora diaria. Durante el confinamiento, el mayor porcentaje de los encuestados ocupan: dormitorio de 4 a 6 horas; cocina, comedor y sala de 1 a 2 horas; estudio en un intervalo de 2 a 6 horas; patio y lavandería se usan por menos de 1 hora.   Figura 4. Permanencia en los espacios domésticos antes/durante el confinamiento. Elaboración propia.     En la figura 5, se visualizan datos respecto al lugar de la vivienda donde se realizan las actividades; por una parte, antes del confinamiento en el dormitorio se efectúan mayoritariamente actividades como: conectarse a redes sociales, mirar películas, videollamadas, estudiar y leer; en segunda instancia en la sala: estudiar, entrenar, conectarse a redes sociales y videollamadas; finalmente, actividades laborales y de ejercicio físico no se realiza en casa. En contraste, con lo que sucede durante el confinamiento se realizan algunas actividades en los siguientes espacios, en el dormitorio: conectarse a redes sociales, mirar películas, videollamadas, estudiar y leer; luego, en la sala se dan la mayoría de actividades de ocio, incluso trabajar; en el estudio: trabajar y conectarse a videollamadas.   Figura 5. Lugar de la vivienda para actividades domésticas. Elaboración propia.     Finalmente, se indagó a los participantes si tras esta experiencia de confinamiento, ¿realizaría cambios espaciales en su vivienda? Al revisar las respuestas se puede evidenciar que 66% de las personas encuestadas informan que SI realizarían cambios en su vivienda, mientras que 34% reporta que NO harían cambios. Además, en relación a las emociones, durante el confinamiento la mayor parte de las personas han experimentado: incertidumbre, angustia miedo y desconfianza, seguido de emociones de tranquilidad, esperanza, seguridad, y finalmente indiferencia.   Conclusiones Luego de analizar los datos recopilados del lugar de permanencia en espacios por género, destacan algunos resultados. Antes del confinamiento el género masculino permanecía aproximadamente 30 minutos más que las mujeres en el patio o jardín. Por otra parte, las mujeres pasaban aproximadamente 20 minutos menos en la cocina respecto a los hombres, y aproximadamente una hora menos en el estudio. Durante el confinamiento, en primer lugar, se puede evidenciar que tanto en hombres como en mujeres ha aumentado el tiempo de permanencia en espacios como patio o jardín. Se observa, además, que se ha incrementado el tiempo de permanencia de las mujeres en la cocina, 25 minutos más que los hombres. Por otra parte, los hombres pasan aproximadamente una hora diaria más que las mujeres en espacios como el estudio, lo mismo que ocurre antes del confinamiento. Se puede concluir que, la actividad de cocinar durante el confinamiento la realizan en mayor medida las mujeres, siendo que las actividades de estudio o trabajo siguen manteniéndose en la misma medida en los dos géneros. Del total de la población encuestada, en cuanto a las tareas domésticas 39% trabaja y realiza actividades domésticas, de este porcentaje, 60% de mujeres son quienes realizan mayoritariamente las actividades domésticas. Información que contrasta con lo descrito anteriormente, donde se evidencia que las mujeres pasan más tiempo en la cocina. Al analizar los datos de los espacios que han tenido que incorporar o adecuar en las viviendas debido al confinamiento, se evidencia que: luego del dormitorio, el espacio en el que más permanecen las personas durante el confinamiento es el estudio, que coincide con el espacio que se ha incorporado o adecuado en la vivienda, así como zonas para trabajar. También, se identificó que las personas aumentaron la permanencia en espacios como patios o jardines, lo que se corrobora con el alto porcentaje de incorporación de zonas para ejercicio o meditación en las viviendas. Además, el mayor porcentaje de adecuaciones en la vivienda es para zonas de desinfección. Se caracteriza a los espacios domésticos más usados por las mujeres a los que se relacionan con tareas como cocinar, limpieza de vivienda, entre otras de este rubro; que al ser un trabajo no remunerado y complementario a las tareas laborales y de estudio que es común a ambos géneros, el tiempo invertido en estos espacios debería ser equitativo entre hombres y mujeres. Tendencia que se mantiene antes de la pandemia pero que se ha incrementado durante el confinamiento. Finalmente, en la comunidad universitaria de Ikiam durante la Covid -19, tras el análisis de datos de la encuesta desde la perspectiva de género; se puede demostrar la prevalencia del uso de espacios domésticos para tareas del hogar en mujeres sobre el porcentaje de uso de los mismos por hombres.     Bibliografía Gómez Urrutia, V., & Jiménez Figueroa, A. (2015). Corresponsabilidad familiar y el equilibrio trabajo-familia: medios para mejorar la equidad de género. Polis (Santiago), 14(40), 377-396. https://doi.org/10.4067/s0718-65682015000100018 Organización Mundial de la Salud. (2020). Organización Mundial de la Salud. Obtenido de https://www.who.int/es/health-topics/coronavirus Sánchez De Madariaga, I. (2009). Vivienda, movilidad y urbanismo para la igualdad en la diversidad: ciudades, género y dependencia. En M. d. Vivienda, CIUDAD Y TERRITORIO Estudios Territoriales, XLI (161-162) (págs. 581-597). Sánchez de Madariaga, I. (22 de septiembre de 2019). Inés Sánchez de Madariaga: “Hay una diferencia muy grande en el uso de la ciudad entre hombres y mujeres". (M. Ferreira, Entrevistador) Sánchez de Madariaga, I. (30 de septiembre de 2019). Perspectiva de Género también en la vivienda. (E. E. Ballesteros, Entrevistador) https://www.efeminista.com/perspectiva-de-genero-tambien-en-las-viviendas/   Autores / Filiación   Irene Elevación Acosta Vargas Arquitecta Urbanista - Ingeniera Comercial Máster en Proyecto Avanzado de Arquitectura y Ciudad. Especialidad en Arquitectura y Medio Ambiente Directora de la Carrera de Arquitectura Sostenible Universidad Regional Amazónica Ikiam irene.acosta@ikiam.edu.ec +593 960823152 Irene Elevación Acosta Vargas. Máster en Proyecto Avanzado de Arquitectura y Ciudad con especialidad en Arquitectura y Medio Ambiente por la Universidad de Alcalá Madrid- España. Ha realizado la publicación de artículos sobre patrimonio, espacio urbano - conflictos turísticos y arquitectura industrial en colaboración con miembros de universidades ecuatorianas. Ha trabajado como docente universitaria desde 2015. Arquitecta independiente y asesora técnica de Proyectos en la Constructora A+G. Actualmente es Directora de la Carrera de Arquitectura Sostenible en la Universidad Regional Amazónica Ikiam y Docente Investigadora dictando las cátedras de Taller Integral Arquitectónico, Conceptualización del Territorio y la Sostenibilidad, Teoría e Historia de la Arquitectura I y II, desarrolla proyectos de investigación y Vinculación con la Sociedad. Colaboradora del grupo de Investigación Arquitectura y Construcción Sostenible de Ikiam.   Karina Chérrez Rodas Arquitecta-Universidad de Cuenca Magíster en Diseño Arquitectónico y Urbano Docente Investigadora Universidad Regional Amazónica Ikiam karina.cherrez@ikiam.edu.ec Arquitecta cuencana, por la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Cuenca, FAUC. Magister en Diseño Arquitectónico y Urbano por la Universidad Nacional de Córdoba-Argentina. Ayudante de cátedra y Ayudante de Investigación en el grupo Llactalab Ciudades Sustentables. Se ha desempeñado como arquitecta proyectista en estudios arquitectónicos en Argentina y Ecuador, ha desarrollado consultorías y construcciones de manera independiente. Ha sido ponente en congresos nacionales e internacionales. Ha publicado en revistas con especial énfasis en temáticas de análisis urbano-arquitectónico, espacios y paisajes urbanos, cohesión social, identidad local, calidad espacial, formas de habitar, vivienda social. Docente ocasional en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la Universidad del Azuay y actualmente Docente-Investigadora en la carrera de arquitectura de la Universidad Regional Amazónica Ikiam, donde es colaboradora en el grupo de investigación de Arquitectura y Construcción Sostenible, Delegada de Vinculación con la Sociedad de la Facultad de Ciencias Socio-Ambientales, directora de proyectos en esta área. Pablo Maita Zambrano Arquitecto - Magíster en Proyectos Arquitectónicos Docente de la carrera de Arquitectura Sostenible Universidad Regional Amazónica Ikiam pablo.maita@ikiam.edu.ec Arquitecto por la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Cuenca, FAUC (2015) y Magíster en Proyectos Arquitectónicos por el Centro de Postgrados de la FAUC (2018). Ha participado como ayudante de cátedra e investigación, coautor de publicaciones, participación en concursos de arquitectura, ha laborado en consultorías de proyectos arquitectónicos y en el GAD Municipal de la ciudad de Cuenca- Ecuador. Actualmente es docente de Dibujo al natural y Taller Integral Arquitectónico 3 en la carrera de Arquitectura Sostenible. Es miembro del grupo de investigación de Arquitectura y Construcción Sostenible de la Universidad Regional Amazónica Ikiam.   Verónica Castro Martin Arquitecta Urbanista graduada en la Universidad Indoamérica, especializada en España con el Máster en Proyectos Avanzados de Arquitectura y Ciudad, mención: Arquitectura y Medio Ambiente. Arquitecta independiente. Docente de la Universidad Amazónica Ikiam. veronica.castro@ikiam.edu.ec Docente de la Universidad Regional Amazónica IKIAM. Arquitecta Independiente, colaboración en proyectos arquitectónicos con la oficina arquitectura Nuñez&Toro. Interés en proyectos que intervienen en la arquitectura, ciudad y medio ambiente. Participación en proyectos de investigación relacionados a la movilidad, arquitectura y género, áreas verdes, entre otros. Colaboradora del grupo de Investigación Arquitectura y Construcción Sostenible de la Universidad Regional Amazónica Ikiam Participación en proyectos de vinculación con la sociedad.   [1] La Universidad Regional Amazónica Ikiam es una institución pública ecuatoriana de educación superior.

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