Cuarta Edición Noviembre 2007

  El proceso de la creación artística en las universidades, se centra principalmente en la enseñanza, aspectos teóricos, técnicas y termina una vez que se realiza la obra, sin embargo es aquí donde la obra por si sola, inicia una nueva etapa, tal vez la más difícil: la evaluación y la crítica.     Una de las actividades que el artista, con mucha frecuencia no contempla, es la evaluación de la obra. Si el creador de las obras artísticas pocas veces realiza una auto-evaluación, pensar en las formas en que será evaluado exteriormente es todavía más difícil. La obra está expuesta a una enorme cantidad y variedad de espectadores, muchas veces de ellos depende el éxito o fracaso de una creación artística.     En el proceso de evaluación deben contemplarse los siguientes factores: La obra de arte, el espectador, México y la globalización y los criterios de evaluación y su metodología.         La obra de Arte.     La Obra de arte es resultado de la actividad humana y es susceptible de ser evaluado por las personas (factor humano temperamento personal y visión).   Y por otro lado el talento y el genio con que fue realizada y la intuición, que permite que esa obra sea una propuesta original. Una obra de arte relevante, es decir que manifieste la inversión en tiempo, en trabajo, en intención, en reflexión. Y una obra en la que esa manifestación se ha expresado por parte de un sector de los espectadores, que han hecho una valoración (crítica) para presentar la obra como excepcional.       En los siglos XX y XXI, las obras de arte pueden clasificarse en incontables propuestas formales y teóricas, en una enorme variedad de expresiones, muchas veces poco entendibles a primera vista, que van desde la "obra hiperrealista hasta el extremo de la representación hiperabstracta, dificultando la transmisión del mensaje, el cual de por sí puede tener solamente sentido para el artista, y a veces, por emanar de un campo subconsciente puede ser también en parte oculto a él.   La producción de una obra de arte, está condicionada por el contexto en el que se produce. Ya sea por similitud (estilo) o por la reacción que este contexto provoca (vanguardia). La obra de arte mexicana, contiene elementos, condicionantes o referencias que permiten la identificación de alguna de las culturas mexicanas.           Los espectadores.   El objeto calificado como Obra de Arte, permite una variedad de aproximaciones que aterricen en una valoración crítica, aproximaciones tan variables y riesgosas como las motivaciones de los espectadores.     Es inevitable que el espectador menos conocedor evaluará la obra mas apegada a un gusto en un primer término, como lo hace la mayoría de la gente, que contempla una obra, la comenta sin cuidado, según su primera impresión y no la guarda en su memoria.     En una minoría se encontrarán los "especialistas", que emitirán sus respectivos juicios crítico, técnico, filosófico o histórico, apoyados en su conocimiento del tema.     El crítico de arte aprecia y valora sobre una estética normativa (aplica reglas para juzgar), y revisa una peculiaridad artística específica desde su contexto social cultural, para dar una valoración particular. El crítico de arte no puede generalizar ni en su juicio hacia las obras de arte, ni con los artistas, ni puede suponer que su crítica tiene una validez intemporal.     El crítico filósofo se utilizará como herramientas de juicio las técnicas mas recientes de la estética contemporánea, el contexto social o las intenciones personales o sociales del autor. El crítico historiador sustituirá otros valores identificables en la obra por el valor que resulta de la permanencia de la manifestación, o del momento histórico que la produce, con la conciencia de la duración de la validez de la crítica, y sin duda tendremos críticos que se esfuercen en comprobar la calidad de la técnica de representación.     Existe también quien hace la evaluación de las obras de arte a partir de la especulación y la ganancia económica, probablemente no sea el mas "conocedor", en términos artísticos, ni tenga en sí los medios para hacer un análisis de arte, pero este juicio de valor sobre el objeto artístico suele ser muy importante, por lo que se refiere al mercado de objetos, al poder económico que transforma el objeto de arte en un producto mercantilcomprador. para el que hay un     Relacionado con este grupo está quien desconoce del arte, de sus intenciones, de su génesis, pero se muestra atraído por el símbolo "arte", como requisito dentro de un círculo social, este personaje es el esnob. El esnob con mucha frecuencia es el adulador de la obra o del artista y un crítico de arte improvisado.           El arte en México y la globalización.     México en sus diferentes etapas por su historia ha demostrado a través de sus artistas una continuidad rastreable desde las épocas mesoamericanas más lejanas hasta la llegada de los españoles. Es en ese momento que la nueva imposición de los estilos traídos de Europa pretende una primera internacionalización, sin embargo los esquemas culturales prehispánicos afloraron sobre esquemas occidentales. Del mismo modo, más tarde, las posturas internacionales barrocas e incluso Neoclásicas, fueran "mexicanizadas". Angel músico en el templo de san Agustín Quéretaro. Ejemplo de Barroco Queretano. Coro del Templo de Tlacochahuaya, Oaxaca.     Al fin del siglo XIX y principios del XX hay dos corrientes eclécticas. La primera es de arte "nacional" y la segunda es de influencia europea, propuesta también como una internacionalización. Nacionalismo escultórico en el monumento a la Revolucón, en México capital Mural nacionalista en rectoría UNAM Edificio funcionalista, de Juan O'Gorman       Ante esto, frecuentemente los artistas plásticos del s.XX y s.XXI retoman, con las fuentes internacionales, elementos de carga prehispánica y del periodo colonial- virreinal, que tienen un sentido de identidad mexicana. "Caracol" de Juan Soriano 1992 "Murciélago" enojado de Toledo 2002     El final del siglo XX y este siglo, están caracterizados por la presencia de la alta tecnología, que invade todos los campos haciéndolo casi indispensable. México no es ajeno a esa realidad, y el inicio de nuestro siglo ha sido marcado por la invasión de los medio cibernéticos de comunicación. Para los artistas, los medios cibernéticos no han significado solamente una posibilidad de difusión de su obra, de comunicar sus intenciones a escala mundial, sino que les ha permitido el acceso a nuevas formas de expresión plástica y a la creación de redes de crítica de arte internacionales, basadas en reproducciones digitales de amplísima difusión, operando bajo el riesgo de llegar a una uniformidad incluso en la forma de valorar. Esta nueva ola de globalización tiene también sus detractores, pero como las anteriores, parece inevitable su extensión y su posible adaptación a las condiciones mexicanas.       El Método de Crítica.   La relación que existe entre el espectador y la obra de arte, necesariamente se tiene que dar a través de una valoración o crítica.     El método de crítica, debe ser flexible y a veces hasta intuitivo, de tal forma que el crítico percibe hasta lo que no está a la vista. Por eso cualquier crítico deberá tomar en cuenta que la obra de arte tiene forma sensible expresiva y su parte formalista, que se refiere a su configuración formal de apariencia, sensible y armonía.         La obra de arte relevante tiene además las siguientes características:   Originalidad, mensaje, dominio de técnica e identidad.     El Método de crítica debe identificar del Artista: La sensibilidad humana. Intuición creadora. Proceso genético (ejecución) El objeto estético Carácter envolvente (su influencia) Entender los diversos modos de la realidad.   De la obra de Arte: Percepción Belleza Forma Contenido Materia Expresión Significación Verdad Lenguaje Tipos de crítica: Crítica Intencional, en función de lo que propuso el creador. Crítica efectual, efecto emocional en quien la percibe. Crítica objetiva, depende del valor (¡!) de la obra y de sus cualidades.     Estas tres formas de crítica no dependen de cánones de medición de la belleza de una obra, sino que al contrario, permiten que puedan ser utilizados con la flexibilidad que cada caso requiera. Evaluación por los "conocedores" La evaluación de este grupo de espectadores se fundamenta en: Contrastación con obras similares e históricas. Documentación específica del "estilo" que define al artista (preocupación por una clasificación que facilite la apreciación) Participación de un juicio subjetivo.     Evaluación por los "promotores":     Para este grupo la evaluación del objeto de arte puede tener los siguientes aspectos: Se basa en críticas especializadas. Se analiza su potencial comercial. Crítica parcial con fines promocionales.   Evaluación por los artistas: Este grupo de espectadores puede considerarse crítico especializado, y además de los criterios del especialista su valoración incluye: Contrastación consigo. (¿aspectos subjetivos?) Evaluación por el público no especializado: Grupo más numeroso, conforma su evaluación según: Guiado por críticas previas En menor grado por experiencia previa Y por información (escasa la mayoría de las veces, tipo folleto de obra) lo que se transforma en incomprensión. Predominio de apreciaciones subjetivas (gusto) Impresiones de corta duración.     Evaluación esnob:   Superficialidad en la crítica Constante expresión de crítica. Influencia por su participación en otros ámbitos. Participación por el reconocimiento de la obra de arte de una moda, status, vigencia social. En relación estrecha con los "promotores". Poseen información sobre las vanguardias (artificiales) Conclusión.   La evaluación de la obra de arte es una actividad que involucra a todas las personas que se enfrentan al objeto artístico. Cada persona hace una valoración desde su propia experiencia previa y desde su gusto personal, con mayor intensidad en las personas que no son críticos especializados, es decir, en la inmensa mayoría de las personas. La cantidad de información gráfica de que se dispone a través de la tecnología y los medios de comunicación provoca que esa "experiencia previa" sea muy rica en cantidad, aunque pobre en calidad. Las reproducciones sustituyen a la obra y los originales artísticos conmueven menos que las animaciones a través de red (Internet). Las posibilidades tecnológicas y la inundación de imágenes promueven una baja estima de la obra de arte original. Esa tecnología y medios de comunicación pueden sin embargo permitir al artista y al crítico la aproximación a nuevas propuestas artísticas y formas de evaluación. Por lo tanto las escuelas que prepararan a los generadores de arte como la escuela de Diseño Gráfico, de Interiores, Arte y Cultura, Arquitectura y Artes Plásticas deben ser formadoras de artistas y verdaderos críticos, que tengan los argumentos, mediante una metodología axiológica y las cualidades necesarias para poder elaborar una crítica que fortifique el verdadero arte original y que elimine y descalifique lo que verdaderamente no merece este denominación y debe necesariamente tomar otro rumbo.    

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