Cuarta Edición Noviembre 2007

Por ética entendemos el conocimiento de lo que está bien y de lo que está mal. Cuando un acto se juzga se dice que es ético o no ético, bueno o malo. Se dice que un acto es bueno cuando está a favor de la naturaleza y dignidad del ser humano, y por dignidad entendemos que es como una cualidad de la persona humana que supone merecimiento de algo considerado valioso. La ética de una profesión es un conjunto de normas con las cuales definimos como buenas o malas una práctica y relaciones profesionales. El bien se define como el logro de una cierta finalidad: la prestación de un servicio. Algunas de las acciones que se enmarcan en principios y valores pueden ser entre otras: la honestidad, la integridad, el compromiso, la ecuanimidad, dedicación, respeto, responsabilidad, la excelencia y una conducta acorde con aquellos principios que se consideran positivos. Las relaciones particulares que ligan al individuo con la sociedad son las de necesidad, gratitud, utilidad, cooperación y unión. Así de acuerdo con el libre albedrío el ser humano es responsable de actuar inteligente y libremente, y es el único que puede responder por la bondad o malicia de sus actos ante su propia conciencia, ante el prójimo y la sociedad. Lo natural en el hombre es que busque desarrollarse con más salud y bienestar. El hombre busca desarrollarse psíquica y moralmente con dignidad con el fin de hallar un sentido a la vida. El diseñador gráfico como comunicador y profesionista sabe en cuanto a la vida orgánica que debe actuar éticamente, y en cuanto a la vida orgánica sabe que no se debe matar o dañar, sino favorecer la vida y la salud. Para la vida psíquica el diseñador gráfico mediante sus mensajes no debe alterar la conciencia, la afectividad y voluntad humana para algún mal o daño, sino procurar la maduración psíquica de la personalidad humana. Para la vida moral no debe de engañar, ocultar la verdad, manipular las decisiones libres del hombre procurando respetar la dignidad y la autonomía de la persona moral. Así el profesionista gráfico mediante su trabajo debe de considerar al hombre como un ser digno de ser respetado y valorado. Normalmente cuando se habla de ética profesional se considera que ésta debe de aplicarse en los egresados de las escuelas profesionales, pero es indudable que la ética tiene que reconocerse y ser aplicada en diversos ámbitos y antes de convertirse en una aplicación social intencional debe de ser un proceso de reconocimiento y prácticas internas. La ética se aprende y desarrolla desde edades tempranas con la educación en el hogar, en las escuelas, los entornos, contactos interpersonales y siempre es susceptible de mejorar mediante la conciencia y la voluntad. La ética implica un proceso de observación interna honesta para corregir aquello que no sea lo adecuado en cada persona. No podemos aceptar la idea de que se debe actuar en beneficio de las instituciones o empresas pensando en que todo se vale haciendo a un lado la honestidad y la justicia. Cuando hacemos referencia a la ética en las instituciones educativas, esto nos obliga a pensar en todos los actores que intervienen en ellas, es decir, alumnos, profesores y administración. Todos estos actores deben de actuar con la verdad, comprometidos en sus actividades de manera creativa y no destructiva. Cuando pertenecemos a una institución nuestro deber moral es asumirnos como miembros de la misma, pensar y actuar positivamente haciendo nuestras actividades de la mejor manera posible y dejando de lado las críticas que a nada conducen. Alguien dijo: “Deja de observar a los demás y obsérvate a ti mismo”. Administrativamente para que el personal pueda desempeñarse dignamente se debe de respetar y fomentar la dignidad de cada miembro que compone la institución. Las personas con alto sentido de dignidad valoran mucho el respeto y lo hacen un condicionante en su trabajo. También es importante mencionar que la administración y los docentes deben de asumir el compromiso de actuar con su ejemplo de vida de cómo les gustaría que fuera el resto de la comunidad. Se debe de trabajar con una relación de confianza y confiabilidad y actuar con sensibilidad, actuar con prudencia, escuchar a las personas antes de juzgarlas, valorar las capacidades de cada uno de los miembros de la comunidad, reconocer siempre los mejores esfuerzos y fomentar una cultura de calidad.     Bibliografía: Rodríguez Lozano, V. Frade Perdomo, P. Albelo Martín, L. “Ética”. Ed. Alambra. México, 1986. Peña, Jaime. “Principios de ética empresarial”. Ed. Selector. México 1994.

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