Análisis de la imagen científica del Libro Antiguo del acervo de la Biblioteca Armando Olivares Carrillo, estudio comparativo

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Décimo Séptima Edición Diciembre 2017
Actualizado: Thursday, February 1, 2018 - 17:05
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ARTÍCULO

Hablar en general de un tema tan vasto como lo es la imagen científica representa varias dificultades, de tal manera que, antes que presentar un artículo concluyente sobre la imagen científica, el presente artículo constituye un esbozo sobre la misma, que devendrá en desarrollos ulteriores al tema.

En un tema de esta naturaleza, es favorable comprender los antecedentes y la definición del Libro Antiguo. Así tenemos que, sin lugar a dudas los libros han sido testigos invaluables del devenir histórico, su valor textual ha tenido una amplia significación como parte fundamental del avance en todos los campos del conocimiento humano. No obstante, su valor artístico y estético si bien es reconocido, específicamente en lo que a libros antiguos se refiere, son necesarios más estudio vinculados al arte, no solo por la importancia verbigracia de las imágenes como parte de un momento histórico determinado, sino también, por su papel relevante en la divulgación del conocimiento. Por otra parte, la importancia de analizar acervos específicos desde la óptica que nos ocupa, contribuye a extender los lindes de las disciplinas con la reflexión centrada en sus orígenes y de esta manera mantener el patrimonio de los acervos de los fondos antiguos vivos.

            Las siguientes referencias marcan el inicio de los libros antiguos y su término, al respecto la investigadora mexicana Idalia García[1] considera que libros antiguos son aquellos producidos por las prensas manuales, técnica que tuvo vigencia desde su invención en 1436[2], hasta la introducción de la prensa de hierro fundido desarrollada por Earl Stanhope en 1795[3]. García comenta que, dentro de este largo periodo, se han separado por sus características e importancia los primeros libros conocidos realizados con prensas manuales, llamados incunables; de tal manera que del año 1436 al año 1500 son considerados ejemplares incunables o que pertenecen al periodo de la cuna de la imprenta.

Así tenemos que los antecedentes del libro antiguo, se encuentran en el manuscrito iluminado producido en los escritorios monásticos de la Edad Media, estos libros eran costosos y su tiempo de producción era lento, pues se escribían e ilustraban por entero de forma manual, de ahí que su producción podía tomar meses e incluso años, el resultado era tan costoso que solo cierta élite –además del clero- tenía acceso a ellos[4]. Para el siglo XIII, las primeras universidades europeas comenzaron a demandar libros, los profesores requerían para sus cátedras textos, así como los alumnos estaban ávidos de los mismos, de manera que comienzan a proliferar los copistas: personas acreditadas para hacer copias fieles de algunos libros los cuales eran rentados para tal efecto, incluso por partes o librillos, para que otros copistas pudieran trabajar en ellos de forma simultánea, lo que trajo consigo un comercio activo de libros[5].

            Lucien Febvre y Henri-Jean Martin, así como Albert Labarre, coinciden en señalar que, aunque el invento de la imprenta moderna le fue reconocido universalmente a Johann Gensfleisch zum Gutenberg (ca. 1394 / 1404[6] - 1468, Maguncia) en el año de ca. 1440, lo cierto es que existieron otras personas como Procopio Waldvogel, originario de Praga, quien entre 1444 y 1446, concertó contratos para enseñar a algunos coterráneos “el arte de imprimir artificialmente”[7] y antes de 1441, Laurent Janszoon en Holanda, apodado Coster, es considerado inventor –por varios intelectuales y textos de la época- “del arte de juntar caracteres móviles de metal fundido con el propósito de reproducir mecánicamente un texto”[8]. Luego entonces, los aportes de Gutenberg, aunque definitorios para el uso y propagación de la imprenta moderna, no constituyen el origen propiamente dicho de la misma: su invención no obedece únicamente a un solo personaje. Lo anterior también es corroborado por otros especialistas en el tema como Fermín de los Reyes, quien asegura que hay que considerar que durante los últimos periodos del manuscrito la técnica de impresión era conocida de forma indirecta, es decir muchos productos (impresión xilográfica para la impresión de naipes, o el estampado textil, entre otros) eran hechos con diferentes técnicas de impresión: “De hecho el propio invento (llamado de la imprenta) ha tenido paternidades diversas”[9], señala. No obstante lo anterior, el gran aporte de Gutenberg –originalmente orfebre- fueron los tipos móviles metálicos (creó una aleación de metales que resistía su uso constante), así como la famosa biblia de 42 líneas (por página) de Gutenberg (libro concluido en 1455, de la que según Albert Labarre, quedan 49 ejemplares de esa edición y varios fragmentos[10]).

            Durante el Renacimiento fue que se llevó a cabo el desarrollo de la prensa manual, para John Hale durante este periodo “el denominado Estado se constituyó como estructura de poder al establecer los valores que perduran hasta nuestros días y nos definen como occidentales.”[11] De ahí su importancia. El Renacimiento es pues, un amplio movimiento cultural que se llevó a cabo en los siglos XV y XVI, ubicado entre la Edad Media y la Edad moderna. Para Gisholt y Padilla, este periodo destaca por el progreso en la historia del espíritu humano, debido a que estuvo marcado por las actividades que el hombre generó dentro de la ciencia, la religión, el arte y el lenguaje; de tal manera que durante el Renacimiento hay constancia de un despertar del conocimiento enmarcado por el Humanismo como nuevo modelo social e ideológico, caracterizado por el estudio del hombre como individuo y su capacidad intelectual.[12] De acuerdo a los mismos autores dentro de la visión artística del Renacimiento, existe un vínculo estrecho con la visión científica, cuya preocupación era la naturaleza, donde el arte empieza también a estudiar los modelos de la Antigüedad clásica, lo que es notorio en la apropiación de multitud de temas y motivos decorativos y la representación del cuerpo humano –considerado expresión de la perfección de la naturaleza-, idealizado también a partir de modelos clásicos; aunado a lo anterior, en los ejemplares analizados hay un predominio de animales y letras capitulares antropomorfas y zoomorfas. Debido a esta influencia de la Antigüedad clásica, Gisholt y Padilla comentan que hay una idea de la relación entre las proporciones geométricas precisas como una condición para la belleza, por lo que hay una búsqueda constante de principios geométricos que subyacen a lo artístico.[13]

Libro Antiguo e ilustración científica

Tenemos pues que el valor de la imagen científica es hoy como entonces incuestionable, debido a que la ciencia históricamente se ha dado a conocer a través de sus imágenes, es decir, la imagen contribuye a explicar lo que de alguna u otra forma sería bastante complejo –hoy en día baste imaginar la comprensión del ADN sin la hélice creada ex profeso del ácido desoxirribonucleico-.

En los Libros Antiguos, la ilustración inicialmente fue realizada por medio del grabado xilográfico o grabado en madera, posteriormente se hizo uso de la calcografía o grabado en metal. De tal manera que los grabados son ilustraciones colocadas en diversas partes de la obra y se les llama viñetas si solo ocupan parte de la página, frisos o cabeceras cuando están al principio de una página o capítulo y en ocasiones contienen el anagrama del editor o impresor.

A decir de Inmaculada López Vilchis, la magnitud del campo de estudio lo hace inabarcable, ya que se cuentan con millones de imágenes o dibujos que explican, ilustran, documentan o reconstruyen la ciencia, tan es así que, en lugar de ilustración científica, ha empezado a utilizarse el concepto de Scientific Visual Communication o comunicación visual científica (Cabezas, 2016: 13). Es debido a lo anterior, que los teóricos del diseño gráfico (que finalmente es comunicación de mensajes a través de imágenes) sean de uso y sirvan de referencia también, en el análisis de la imagen científica; verbigracia, Joan Costa, reconocido teórico del diseño propone tres grandes funciones de la imagen, a saber:

La función referencial. la imagen tiene vínculos de semejanza con el objeto representado.
La función didáctica. la imagen cuenta con buenas condiciones para enseñar o instruir.
La función conceptual. La imagen no solo representa al objeto en sí, sino que puede explicar conceptos y/o ideas complejas.

Aunado a las anteriores también se podría hablar de una función ornamental en la imagen científica, la cual es reflejo de los estilos artísticos imperantes, tal es el caso de la siguiente ilustración que ejemplifica órganos del cuerpo humano, donde el dibujante añadió hojas a los mismos, que se ilustra a continuación:

 

Imagen 1. TÍTULO: Recreacion filosófica, ó, Diálogo sobre filosofía natural: para instruccion de personas curiosas que no han frequentado las aulas, obra escrita en portugues por el P.D. Teodoro de Almeida, de la Congregacion del Oratorio de S. Felipe Neri... (sic) traducida al castellano. AUTOR: Almeyda, Theodoro de, 1722-1804. CLASIFICACIÓN: Biblioteca Armando Olivares Carrillo B 795 A4518 1792. EDITORIAL: En la Imprenta Real. AÑO Y LUGAR: Madrid, 1792.

Otra característica de algunas ilustraciones en Libros Antiguos es contraria a la función referencial, la cual se ejemplifica a través del caso de “Historia de los animales” de Conrad von Gessner, ya que, en algunos casos los dibujantes (y el autor como dibujante) se basaron en narraciones o descripciones de los animales para su realización. Actualmente las ilustraciones de este ejemplar pueden resultar raras y estrambóticas, sin embargo, el trabajo de Gessner es fundacional para la zoología moderna, a pesar que se ilustran incluso animales mitológicos, ya que se considera el primer trabajo moderno que intenta describir todos los animales conocidos.

A este respecto tenemos que,

“Gessner intentó establecer una conexión entre el conocimiento antiguo, el medieval y la incipiente ciencia moderna de las primeras etapas del renacimiento. Para ello utilizó multitud de fuentes para formular un conocimiento comprensivo de la historia natural, que constituyó el primer intento serio de describir el reino animal con cierto rigor y precisión. Conrad Gessner intentó rellenar los huecos vacíos en el conocimiento científico de la época acerca de la etología de muchos animales, tomando como fuentes sus propias observaciones, textos religiosos como el Antiguo Testamento, el folclore y leyendas populares, así como textos de filósofos griegos como Aristóteles (Historia de los animales), Plinio el viejo […] ​ y Claudio Eliano […] A través de su extensivo trabajo Gesser buscó distinguir hechos de mitos, aunque su trabajo enciclopédico también incluía criaturas mitológicas y bestias imaginarias, para las cuales se inspiró en el libro Physiologus, mezcladas con animales recién descubiertos en las Indias Orientales, Europa del norte y en el Nuevo Mundo. El trabajo incluye información extensiva sobre mamíferos, aves, peces, y Reptiles, describe detalladamente sus hábitos e incluye sus posibles usos en medicina y nutrición”. [Wk, 2017].

IMAGEN 2. Elefante dibujado a partir de descripciones en textos por el propio autor Conrad von Gessner o el artista Lucas Schan.

 

IMAGEN 3. Versión del rinoceronte de Durero por Conrad von Gessner.

IMAGEN 4. Bestia imaginaria

 

IMÁGENES 2, 3 Y 4. Corresponden a: TÍTULO: Historiae animalium... opus philosophis medicis, grammaticis, philologis, poetis, et omnibus rerum linguarumque variarim studiosis, utilissimum simul iucundissimumque futurum, Conr. Gesneri medici Tigurini (sic). AUTOR: Gesner, Konrad, 1516-1565. CLASIFICACIÓN Biblioteca Armando Olivares Carrillo QH 15 G47 1620. EDITORIAL: in bibliopolio Henrici Laurentii. LUGAR Y AÑO: Francofurti, 1620.

 

IMAGEN 5. Rinoceronte de Durero original.

 

Es debido a lo anteriormente expuesto, que en la actualidad también se puede hablar de una función artística de la imagen científica, además del valor por el conocimiento histórico que albergan y que con los siglos han adquirido los libros de este tipo, está el valor artístico y la función que tuvo el arte en la divulgación del conocimiento científico.

Es así que se concluye el presente artículo, a través de la comparación y muestra de dos casos de estudio de imágenes en Libros Antiguos, con lo cual se busca desentrañar algunos de los misterios en la producción de la ilustración científica, como también destacar el vasto contenido del fondo antiguo de la Biblioteca Armando Olivares Carrillo de la Universidad de Guanajuato, patrimonio histórico de todos.

 

Bibliografía

Cabezas, Lino; Barbero, Manuel; Campos, Raúl; López Vílchez, Inmaculada; Oliver, Juan Carlos (2016), Dibujo científico, arte y naturaleza, ilustración científica, infografía, esquemática, Cátedra, 334 pp.

Elam, Kimberly (2014), La geometría del diseño, estudios sobre la proporción y la composición, Gustavo Gili, 144 pp.

Febvre, Lucien y Martin, Henri-Jean (2005), La aparición del libro, Fondo de Cultura Económica, México, 520 pp.

González García, José Francisco; Pedraza Gracia, Manuel José; De los Reyes Gómez, Fermín; García Aguilar, María Idalia; Lengeling, Martha; Rubio Zenil, Buenaventura; et al. (2014), El mundo del libro: tesoros bibliográficos en la Biblioteca Armando Olivares, Universidad de Guanajuato, Guanajuato, 266 pp.

Labarre, Albert (2005), Historia del libro, Siglo Veintiuno Editores, 152 pp.

Martínez-Val, Juan (2005), Gutenberg y las tecnologías del arte de imprimir, Fundación Iberdrola, Madrid, 283 pp.

Meggs, Philip (1998), Historia del Diseño Gráfico, McGraw Hill, 515 pp.

Pedraza, José Manuel; Clemente, Yolanda; De los Reyes, Fermín (2003), El libro antiguo, Editorial Síntesis, 478 pp.

Sáenz González, María Olga (2016), Enciclopedia Palas y las musas, diálogos entre la ciencia y el arte, Volumen 1 Renacimiento, UNAM – Siglo Veintiuno Editores, 408 pp.

Zavala Ruiz, Roberto (1998), El libro y sus orillas, tipografía, originales, redacción, corrección de estilo y de pruebas, UNAM, 400 pp.

Recursos electrónicos:

Wikipedia. “Historia animalium (Gessner)” https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_animalium_(Gessner)#cite_ref-Huxley_3-0
Consulta: 7 de septiembre de 2017.

[1] García Aguilar, María Idalia (2014), “Artefactos de papel: libros antiguos en México”, en El mundo del libro: tesoros bibliográficos en la Biblioteca Armando Olivares, Universidad de Guanajuato, Guanajuato, p. 62.

[2] Martínez-Val, 2005, p.30.

[3] Febvre y Martin, 2004, p. 60

[4] Meggs, 2000, p.p. 39-54.

[5] Febvre y Martin, 2004, p.p. XXV-XXX.

[6] Martínez-Val, 2005, p. 27.

[7] Febvre y Martin, 2004, p. 33.

[8] Febvre y Martin, 2004, p. 35.

[9] Pedraza, Clemente, De los Reyes, 2003, p. 17.

[10] Labarre, 2005, p. 60.

[11] Hale, 1996, p. 608. Citado por Gisholt y Padilla (2016), “Una nueva perspectiva del conocimiento en occidente”, en la Enciclopedia Palas y las musas, diálogos entre la ciencia y el arte, Volumen 1 Renacimiento, UNAM, p. 32.

[12] Gisholt y Padilla (2016), “Una nueva perspectiva del conocimiento en occidente”, en la Enciclopedia Palas y las musas, diálogos entre la ciencia y el arte, Volumen 1 Renacimiento, UNAM, p.p. 34-35.

[13] Gisholt y Padilla (2016), “Una nueva perspectiva del conocimiento en occidente”, en la Enciclopedia Palas y las musas, diálogos entre la ciencia y el arte, Volumen 1 Renacimiento, UNAM p.p. 37-40.