La narración como organizador cognitivo y las implicaciones de la tecnología en los nuevos medios de narración.

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Décimo Quinta Edición Octubre 2015
Actualizado: Wednesday, March 15, 2017 - 08:19
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ARTÍCULO

Una narración es un relato ordenado de sucesos reales o ficticios que guardan una relativa coherencia. Es posible encontrar narraciones desde los vestigios más remotos de civilizaciones extintas que nos legaron hermosos y elaborados testimonios de su cultura.

Las primeras narraciones que fueron registradas por escrito provienen de tradiciones orales. Se considera que tanto la Ilíada como la Odisea constituyen un traspaso a la escritura de cantos que referían a una historia. Es curioso que lo que hoy se considera literatura es en parte resultado de la evolución de estos primeros bosquejos a modo de cánticos a narraciones escritas.

Otro ejemplo de narración puede darlo la historia, aunque en este caso debe referir a sucesos comprobables mediante fuentes; el origen de la historia debe rastrearse en la antigüedad.

Las narraciones, los relatos nos han acompañado desde niños, cuando nuestros padres o abuelos nos contaban historias antes de dormir y siendo adultos esos relatos nos acompañan a través de historias en libros, películas o historias cotidianas contadas por los propios protagonistas o replicando nosotros esas historias, podríamos decir que somos lo que narramos y que a la vez somos narrados por otros.

La capacidad narrativa mediante un lenguaje articulado y rico en evocaciones e imágenes es innata en el ser humano. Más allá de las utilidades más urgentes de la comunicación entre los seres humanos, existe un universo de libertad expresiva para que cada individuo  pueda decir lo que sienta, piense o crea en ese momento determinado.

Maxwell y Dickman[1] exponen que contamos historias, generamos narraciones porque son el modo en el que los seres humanos organizamos nuestras mentes. Jerome Bruner[2], uno de los padres de la psicología cognitiva moderna observó que los niños incluso antes de aprender a hablar son capaces de organizar su mundo y comunicarse mediante historias sencillas, de hecho establece que tenemos identidad porque podemos fabricar historias sobre nosotros mismos. De acuerdo a lo anterior no es de extrañar que haya pensadores que definan al ser humano como un contador de historias

J.M. Schaeffer y J. Bruner coinciden en considerar la narración como un importante instrumento de conocimiento humano, que comparan con la modalidad científica de pensamiento. Bruner contrapone dos modalidades de funcionamiento cognitivo o de pensamiento: la paradigmática, o lógico-científica, y la narrativa. La primera, que se ocupa de causas generales y está dirigida por hipótesis de principios, emplea la categorización, un lenguaje regulado por requisitos de coherencia y no contradicción, conexiones formales y referencias verificables. En cambio, la modalidad narrativa de pensamiento se ocupa de las intenciones y acciones humanas.

Bruner (2003) señala la importancia de las narraciones como medio de construcción de los sistemas simbólicos que sostienen a cada sujeto en el marco de su cultura, la narración es el medio a través del cual el sujeto se apropia de su cultura y la constituye, da sentido a sus actos y a los aconteceres de su vida (sean convencionales o excepcionales), estructura su mente y construye su realidad. De acuerdo a Bruner, el significado se negocia, se comparte, se construye a través de la participación del hombre en su cultura. Es público y comunitario. En ella cada sujeto se compromete con las formas de vida y valores de su cultura que se incorporan en nuestra identidad, pasando a ser parte de nuestro ser, de ahí que su modelo cognitivo considere a la narración como un organizador cognitivo transaccional: los sujetos piensan, perciben el mundo y actúan de acuerdo a la negociación social de significados. El ser humano se presenta mediado por la narración y da como resultado la construcción de la realidad, negociada, pública y comunitaria.

[GEN FOXP2] Para Bruner la mente humana es un reflejo tanto de la biología como de cultura y estas dos modalidades de pensamiento las considera como universales, en tanto que están presentes en todas las culturas, pero considerando que cada una las considera y cultiva de forma distinta. Esta universalidad considera Bruner que “sugiere que tiene sus raíces en el genoma humano o que vienen dadas en la naturaleza del lenguaje” (Bruner, 1997:58).

[Cuadro de texto: El gen FOXP2 hace posibles las sutiles habilidades físicas y neurológicas que se necesitan para decir palabras con precisión y rapidez, y probablemente también esté vinculado al uso de la sintaxis compleja. Del nivel celular hacia arriba, todos somos contadores de historias natos.] En el texto Fábrica de Historias, Bruner expone que en el caso de la narrativa literaria, los relatos imponen una forma a la realidad.  Nos referimos a las cosas con expresiones que las colocan en un mundo narrativo. En el derecho, en el psiconanálisis, en la vida cotidiana los significados se imponen sobre los referentes. Este proceso de construcción de la realidad es tan rápido y automático que pocas veces nos percatamos de él y sólo cuando sospechamos que estamos ante un relato incorrecto nos preguntamos como distorsiona nuestra visión de las cosas. Bruner señala que en particular, los relatos de ficción no sólo modelan la experiencia del mundo real, sino que además crean mundo alternativos que echan nueva luz sobre el mundo real. La narrativa literaria vuelve extraño lo familiar y traslada la producción de sentido más allá de lo banal, al reino de lo posible (2003:24).

De acuerdo a Bruner, la literatura crea mundos posibles extrapolados del mundo real: el relato de ficción presenta realidades concebidas, posibilidades humanas más que certidumbres establecidas,  los mundos posibles presentados por la ficción literaria terminan modificando la visión del mundo consolidado, esta ficción se crea a partir del mundo que conocemos. Tiene en cuenta la vida real, lo familiar.

Considerando en particular la narrativa literaria, Bruner explica que ésta logra modificar las expectativas familiares, aun cuando respete o refuerce su realidad, básicamente por su “impulso metafórico”. Los relatos de ficción permiten múltiples perspectivas de ver el mundo, dan lugar a lo que existe, pero también a lo que podría existir y las metáforas funcionan como amortiguadores que protegen al lector o al oyente de los terrores de potencia ilimitada que podría provocar un encuentro cara a cara con lo posible  (2003:77).

En palabras de Bruner, “el talento narrativo parece ser un rasgo distintivo de los seres humanos, al igual que la posición erecta o el pulgar oponible, parece que es nuestro modo natural de usar el lenguaje para caracterizar esas omnipresentes desviaciones del estado previsto de las cosas, que es el rasgo distintivo de la cultura humana”  ( 2003:122). Bruner afirma que la construcción de la identidad, parece, no puede avanzar sin la capacidad de narrar (2003: 124).

Se ha abordado la narrativa desde la literatura, sin embargo Bruner señala que dado que la narrativa es la forma más natural y temprana de organizar el pensamiento, el proceso mismo de creación de la ciencia, dice, puede entenderse como una serie de narraciones casi heroicas sobre resolución de problemas.

Para Robert Mckee, guionista y profesor de guiones, una historia bien contada nos ofrece aquello que no podemos obtener de la vida, una experiencia emocional con significado[3] y expone que en una película o en una obra de teatro, una historia es una historia, pero según el medio que emplees tendrás que trabajarla de manera distinta.

Ahora bien, de acuerdo con Bruner las narraciones son un medio de construcción de los sistemas simbólicos que sostienen a cada sujeto en el marco de su cultura, pero, en la actualidad y con la introducción y cambios en las nuevas tecnologías, éstas estarían modificando también las formas de narrar.

Hay medios que han modificado su narrativa (lo que cuentan y cómo lo cuentan)  en función del soporte electrónico, pero también debido a rupturas importantes, entre ellas la inserción del relato social, del no experto en la Web desde donde puede ser leído, comentado, visto o escuchado por millones de personas. La lectura en este caso ya no se realiza a través de un recorrido secuencial sino a través del “brinco” de un formato a otro, de la hoja en Word al sitio Web, al Facebook, al Twitter. Por otro lado se han llevado obras clásicas a formatos mínimos, como es el caso de Romeo y Julieta  transferido a un Twitter. Son nuevas narrativas, nuevas formas de contar y de compartir lo que contamos.

Redes sociales como Flickr  o Pinterest entre otras,  han puesto a disposición de los apasionados de la fotografía, espacios para la recuperación, el ordenamiento y la difusión de imágenes con amigos con lo que se van contando historias en las que además, no existe el narrador único, sino que, en un momento el relato es generado por los amigos. Se trata de una nueva narrativa.

La experimentación y la manera de narrar la historia es donde podríamos decir que radica la innovación. Lo inesperado es capturado por el paseante que siempre lleva una cámara en mano (prácticamente no existe celular que no tenga cámara), que captura la imagen y la envía como una serie de impactos cortos que relatan el lugar donde estoy, lo que veo, lo que como…etc. Lo relevante en este caso sería la intensidad de los hechos desplegados en un tiempo muy corto, de 1 a 3 minutos por ejemplo.

You Tube es uno de los espacios creados en donde se puede observar toda una mezcla de recursos mediáticos narrativos, se lee, se escucha, se incluyen no sólo las formas de hacer video, sino también de consumirlas, de compartirlas y reeditarlas como materiales “propios”.

Contenidos y formas se reapropian constantemente.  Estamos ante un mundo de retazos, donde no queda clara la integración de la obra en su totalidad, tal vez estas nuevas narrativas se caractericen justamente por eso.

Marshall McLuhan escribió en Comprender los medios de comunicación que nuestras herramientas acaban por “adormecer” cualquiera de las partes de nuestro cuerpo que “amplifican”. Al explicar cómo las tecnologías adormecen las mismas facultades que amplifican, McLuhan no trataba de idealizar la sociedad tal como era antes de la invención de los mapas, los relojes o los telares mecánicos. La alienación, entendía él, es un inevitable subproducto del uso de la tecnología. Siempre que utilizamos una herramienta para ejercer un mayor control sobre el mundo exterior, cambiamos nuestra relación con ese mundo. [...] El argumento de McLuhan es que una evaluación dignificada de cualquier nueva tecnología, o del progreso en general, requiere una sensibilidad hacia lo que se ha perdido, así como para lo ganado. Sería importante observar que las grandezas de la tecnología bien podrían estarnos cegando a la posibilidad de que hayamos adormecido una parte esencial de nuestro ser al estar alterando la profundidad de nuestras emociones y nuestros pensamientos incluso para narrar.

 

BIBLIOGRAFÍA

BRUNER, J. 2003, Fábrica de historias: Derecho, literatura, vida.  Edit. FCE, Buenos Aires.

BRUNER, J. 2001. Realidad y Mundos Posibles: los actos de la imaginación que dan sentido a la experiencia. Edit. Gedisa, Barcelona.

BRUNER, J. 1997. Actos de Significado: más allá de la revolución cognitiva. Edit. Alianza, Madrid.

MAXWELL, R. y  DICKMAN, R. 2010.  Convencer a la gente contando historias. Edit Planeta. Barcelona.

Mcluhan, M. 2009. Comprender los medios de comunicación: las extensiones del ser humano. Edit. Paidós, Barcelona.

MCKEE, R. 2002. El guión. Edit. Alba. Barcelona.

 

[1] MAXWELL Richard y Dickman Robert, Converncer a la gente contando historias, Barcelona, Edit Planeta, 2010, pág 16

[2] BRUNER  Jerome , Realidad mental y mundos posibles. Barcelona, Edit. Gedisa, 2001,  pag. 23

[3] MCKEE, Robert, El guión, Barcelona, Edit. Alba, 2002, pág 48.