El proceso de creación artística, una primera aproximación al video arte

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Décimo Cuarta Edición Octubre 2014
Actualizado: Sunday, November 23, 2014 - 18:14
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COMUNICACIÓN DE AVANCE DE INVESTIGACIÓN

La inquietud por la experimentación y la curiosidad que la acompaña, son características inherentes a todo creador artístico, donde los artistas del Video arte no son la excepción. Por lo que la importancia de estudiar aquellos procesos y fenómenos relacionados es indispensable si se quiere hacer una reflexión que abone a la comprensión de esta rama del arte. Por lo que a continuación se describen de manera general los avances de la investigación sobre la experimentación en el video arte que se aboca al análisis de los procesos de creación.

 

El proceso de creación

 

“El individuo creador es aquel que tiene una

necesidad especialmente fuerte de encontrar

orden donde en ningún modo aparece”.

C. Taylor [1]

 

Es importante destacar cómo y por qué se han dado en el Video arte procesos de experimentación tan notorios que han derivado en propuestas artísticas que aún hoy en día nos sorprenden. Todo invento tecnológico en sus inicios deviene democrático, tal como lo fueron las cámaras de video en los años sesentas cuando comenzaron su comercialización a precios más accesibles, o como actualmente lo es el Internet, o las computadoras. Así tenemos que el acceso a la tecnología invita a los creadores y artistas a “jugar” con estos nuevos recursos y sus posibilidades. Pero, ¿Por qué crear? ¿Por qué no conformarse con utilizar los recursos tal y como se espera sean utilizados? A continuación y previo a realizar el estudio sobre la experimentación en Video arte, se abordarán aquellos preceptos generales que contribuyen a la comprensión de la creación y su proceso, con el fin de comprender de la mejor manera el leitmotiv de la experimentación en el Video arte.

 

Así tenemos que, para la psicóloga Manuela Romo “las raíces más profundas de la creatividad humana se sustentan en una necesidad biológica de explorar e intervenir en el medio...” [2]. Es decir, la creatividad en un proceso de pensamiento, y no un tipo especial de personalidad: “…la gente puede tener procesos mentales creadores sin que ello signifique conseguir el Nobel o exponer cuadros en el MOMA. No hay diferencias cualitativas, desde el punto de vista psicológico, que expliquen la producción de obras maestras…” [3].

 

De lo anterior se desprende que existen etapas similares para la concreción de un producto creativo que sean aplicables a cualquier individuo. La realidad apunta a que cada individuo tiene su propia concepción de lo que es un desarrollo creativo de acuerdo con su propia experiencia. Sin embargo, a pesar de que cada quien tiene su forma de trabajar existen coincidencias que podrían constituir lo que se conoce como fases para la concreción de un producto creativo. Estas etapas o fases no son lineales, su orden no puede ser tomado literalmente, los procesos creativos reales se desarrollan de forma intercalada: se puede estar en la etapa de la evaluación y durante la misma tener intuiciones, incluso durante la incubación. O también un sólo proyecto puede desencadenar otros proyectos, por lo que se tiene la impresión de que no concluye sino que son flujos de trabajo constantes y continuos, todo depende del tema; por lo que puede haber períodos de incubación que duren años. De cualquier manera, la visión del proceso de creación en seis etapas, aunque demasiado simplificada, ofrece una forma válida y simple de organizar lo complejo que puede llegar a ser dicho proceso, las siguientes fases son la conjunción de la visión de Mihaly Csikszentmihalyi [4], Manuela Romo [5] y el mexicano Mauro Rodríguez Estrada [6] sobre el proceso creativo, que se han unido porque se ha considerado son complementarias. Finalmente hay que destacar que el proceso creador: “…consiste exactamente en tratar de formular los parámetros del conflicto vagamente percibido en un problema que se pueda tratar y resolver a través de significados simbólicos.” [7].

 

Dentro de las etapas del proceso de creación, está la de “Preparación”, que es  la inmersión consciente o no en el problema a resolver, es también un conjunto de aspectos problemáticos que generan curiosidad. Dentro de esta fase hay un cuestionamiento donde se percibe algo como problema, el cual es resultado de la inquietud intelectual, de la curiosidad, de hábitos de reflexión, de percibir más allá de la apariencia. El que no tiene preguntas no encuentra respuestas. Una característica de esta etapa es preguntarse: ¿qué pasaría si...? Puede haber acopio de datos donde se recopila la información necesaria para llevar a cabo el proyecto, es la etapa de la observación (viajes, lecturas, experimentos y conversaciones con conocedores del tema). Para Manuela Romo, las fases iniciales del trabajo creador se dilatan enormemente pues ocupan todo el tiempo a definir el problema. “Y parece que hay correlación entre un trabajo valioso y el tiempo relativamente extenso dedicado en sus fases iniciales […] Lo más laborioso del trabajo de creación está al principio, en crear el problema, en definir la tarea.” [8].

 

Otra de las fases del proceso creador es la “Incubación e Intuición” donde las ideas se agitan por debajo del lado consciente del individuo, y precisamente debido a esto surgen combinaciones inesperadas pues el lado lógico-consciente no opera en esta fase. La intuición es cuando las piezas de rompecabezas encajan (es el momento en que Arquímedes gritó: ¡Eureka!). La incubación y la iluminación están muy relacionadas entre sí, de tal manera que se consideran como partes de un mismo proceso. La incubación es una etapa de calma aparente, pero en realidad dentro de la mente se están gestando ideas. Es muy frecuente que el momento en que “se cocina” la idea, sea cuando estamos dormidos y el momento justo donde acontece la iluminación es al abrir los ojos por la mañana. Otro momento en que surgen las ideas, es casualmente cuando no se está pensando –al menos de manera consciente– en el problema en cuestión, es como si el estar obsesionado con resolver un problema te bloqueara. De ahí que una de las recomendaciones para desbloquear la capacidad creadora sea realizar actividades que despejen la mente; algunas personas hacen ejercicio, otras toman una siesta, otras dedican parte de su tiempo a la jardinería, juegan baloncesto o leen un buen libro, otras personas simplemente necesitan la presión de una fecha límite de entrega para generar ideas. Pero a todo lo anterior hay que mencionar que para algunos investigadores de la creatividad, como Manuela Romo, la fase de la incubación es relativa, ya que para ella es más como un periodo de descanso necesario del creador, durante el cual la mente que no ha parado de pensar en el problema y como consecuencia llega a la solución, por lo que es más la consecución de un proceso de trabajo que de una actividad cerebral misteriosa. Romo llama a su vez insight [9] a lo que otros llaman iluminación, por lo que el insight es la comprensión súbita, donde todas los elementos del problema encajan [10].

 

La “Evaluación”, es otra de las fases del proceso creador donde la persona sopesa si la intuición es valiosa y si vale la pena darle atención. Esta es la parte emocionalmente más difícil del proceso, cuando el artista se siente más incierto e inseguro. Es cuando se necesita la opinión de otros. Es cuando surgen preguntas como: ¿Es realmente original esta idea? ¿Qué pensarán mis colegas? Es un período de autocrítica. “Saber qué ideas ignorar es probablemente más importante que generar muchas de ellas. Y entre los artistas, manteniendo constantemente una actitud escéptica de autoexigencia: lo que, en términos cognitivos, hemos llamado mantener los problemas abiertos, indefinidos hasta el final.” [11].

 

La “Evaluación” es la fase que lleva más tiempo y supone el trabajo más duro. A esto se refería Edison cuando decía que el genio consiste en “1% de inspiración y un 99% de transpiración” [12]. En esta etapa sucede la ejecución propiamente dicha, es realizar la obra. Es aquí donde se lleva a cabo el pulido de la idea y esto implica mucho más trabajo. Por otra parte la fase de la “Comunicación”, es la esencia de la creatividad donde el resultado pide ser visto y reconocido para validarse a sí mismo, ante los demás y por tanto ante su creador. Esto se comprende, pues se necesita un “juez” que opine si el resultado es valioso o no; difícilmente el creador de algo podrá ser quien evalúe una idea u objeto creado.

 

La comparativa de estudio que Romo hace en específico sobre los periodos de incubación [13] dentro del proceso creativo, es interesante porque desmitifica la necesidad del mismo. A pesar que la mayoría de los autores mencionan que parte del proceso de creación es la incubación, Romo apunta a lo contrario, la autora considera que las más de las veces los productos creativos surgen también como parte de los propios procesos de trabajo y búsqueda del creador y no tanto cuando se tiene a la mente distraída en otra actividad sin relación al proyecto, es decir, cuando transcurre supuestamente el periodo de incubación de la idea propiamente dicha. Al respecto cita el caso del descubrimiento del ADN: “La doble hélice no se presentó en una sesión de cine, la doble hélice apareció como fruta madura que cae necesariamente después de mucho trabajo y de otras muchas hélices.” [14] Por tanto, Manuela Romo hace la siguiente afirmación al respecto:

 

La inspiración no surge de la nada, el problema sigue estando presente. Ese alejamiento del problema del que nos hablan los creadores es ficticio: uno tiene que alejarse físicamente del problema porque el sueño le vence, porque otras actividades más urgentes le reclaman o porque, simplemente, está exhausto y necesita tomarse un respiro. Pero el problema sigue presente de manera implícita. Es indiscutible que existe una actividad inconsciente; lo que hay que discutir es la naturaleza de esa actividad. […] ¿Qué podemos decir con objetividad y con prudencia sobre la incubación? 1. Que no es imprescindible para alcanzar las más altas cotas de la creación. 2. Que cuando se da no implica una misteriosa actividad inconsciente sino algo tan prosaico como sencillamente descansar, desplazando el problema a ‘la antesala’ [15].

 

Lo anterior contribuye también al derrumbamiento del mito de las musas en la creación; por lo que no hay musas, lo que hay es trabajo arduo y constante; el cual precede a la resolución final de cada proyecto emprendido por un creador.

 

En contraposición a lo anterior, es interesante la posición crítica de Albert Esteve de Quesada, quien opina que Manuela Romo toma postura por unos procesos de creación más cognitivos en contraposición a otros tradicionalmente intuitivos, al respecto menciona: “Manuela Romo da crédito a aquellos creadores que niegan la incubación –Poe o Valery–, mientras descalifica a Poincaré, Wallas, Hadamard, Koestler o Coleridge” [16]. Para Esteve la postura de Romo es en exceso ortodoxamente cognitiva. No obstante, en el caso particular del poema Kubla khan de Coleridge (quien dijo que la idea del poema le llegó súbitamente), ya había sido mencionado en 1996 por Csikszentmihalyi en su libro “Fluir (flow)”:

 

…la afirmación de Coleridge de que escribió Kubla Khan en un relámpago de inspiración ocasionado por la ingestión de láudano (opio). […] Schneider (1953) ha arrojado serias dudas sobre esta historia, presentando pruebas documentales de que Coleridge escribió varias versiones del poema y de que había inventado la historia del opio para apelar a los gustos románticos de los lectores de inicios del siglo XIX [17].

 

Por lo que también en el caso de Coleridge y el poema Kubla khan (ampliamente abordado en la literatura sobre creatividad), su creación se debió a que se realizó dentro de un proceso de trabajo, lo que refuerza la idea de que la incubación –como el mismo Esteve menciona- “…se puede dar, lo cual no significa que siempre se dé” [18]. Por lo que esta última apreciación de Esteve, es la que consideramos más viable en torno al tema de la fase de incubación.

 

Romo hace hincapié en que cuatro son los grandes puntos que analiza la psicología de la creatividad, a saber: persona, proceso, producto y situación [19]. Comenta es necesario partir de un producto, si se quiere analizar el proceso de un creador, y este análisis o valoración de un producto como creativo o no, partirá del hecho de que sean expertos del ámbito los encargados de realizar esa tarea [20]. Cuestión que fue indispensable tener en cuenta en la presente investigación, debido a que en México existen artistas con proyectos realizados solamente “en papel”, es decir, presentan proyectos desarrollados únicamente por escrito a las instancias correspondientes (como el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, FONCA) para la obtención de recursos económicos para su realización, de tal manera que no son proyectos concluidos y pueden nunca llegar a serlo. Romo es enfática al respecto cuando acota: “¡Sin producto no hay persona ni proceso!” [21].

 

Debido a la importancia de los productos creativos para el estudio de la creatividad, es indispensable hacer mención de las características que para Romo tiene un producto de esta índole [22], por lo que habla de,

 

● Transformación: es cuando un producto reformula una situación o campo de conocimiento u ofrece nuevas combinaciones de elementos que a su vez ofrecen nuevas perspectivas, es decir, un nuevo punto de vista.

● Condensación: el producto creativo unifica una gran cantidad de información. Los hechos quedan conectados en un nuevo orden.

● Área de aplicabilidad: un producto es creativo por sí mismo en cuanto que genera actividad creadora adicional. Taylor (1972), llama a esto creatividad emergente y considera que es el nivel máximo posible.

 

Sobre este último punto, el Área de aplicabilidad, tenemos que en el Video arte es muy notoria la posibilidad de los productos creados en torno a esta condición, debido a que un artista crea una pieza inicial, sin embargo, esta misma pieza es el comienzo de otras derivadas del mismo principio. Esta circunstancia es observable en las llamadas series, por ejemplo, que son piezas de trabajo conectadas entre sí, en muchas ocasiones temáticamente. Lo anterior complica para el artista determinar el final de una obra, es decir, establecer cuándo está terminada, lo cual es difícil para el creador, como comentó en entrevista [23] la artista mexicana Marcela Armas refiriéndose a su obra “Máquina Stella” (2011), “…en muchas ocasiones sabes que la obra está acabada porque no se le puede hacer más”.

 

                Sobre el proceso creativo, Manuela Romo menciona un aspecto del mismo, el cual es significativo para el presente estudio, y es el referente a que el proceso creador es una experiencia en esencia privada y subjetiva del individuo, incluso cuando se trabaja en equipo el creador necesita tiempo en solitario para concretar, “Como alguien ha dicho ‘la soledad es la escuela del genio’ y entre los grandes creadores, son reconocidos la tendencia al aislamiento y el hábito de trabajar en solitario…” [24], lo cual ha contribuido a hacer difícil el estudio de los procesos de creación.

 

                  A pesar de que Manuela Romo considera que los procesos mentales que ponen en marcha la creatividad son inherentes a todos los seres humanos, al respecto dice: “Estamos legitimados para tomar como sujetos de estudio a los genios y a la gente corriente porque lo que al psicólogo le interesa son los procesos mentales y éstos son los mismos en todos los casos” [25]. No obstante lo anterior, destaca algunas diferencias entre connotados creadores y personas en general, principalmente en cuanto a hábitos se refiere. Por lo que además de la necesidad del aislamiento antes mencionada, los creadores invierten esfuerzo y dedicación de muchas horas diarias durante largas temporadas a conocer un tema o adquirir las destrezas necesarias para llegar a dominarlo, al respecto Romo apunta lo siguiente:

 

La cantidad de energía dedicada al trabajo por los grandes creadores que en el mundo han sido, es tal que raya con el fanatismo. Al menos tal es como se percibe desde afuera, con resultados normalmente desastrosos para las relaciones personales; incluso las más directas, que se ven reducidas y condicionadas al motivo principal de sus vidas, que es siempre el trabajo. Tan es así que Gardner, al estudiar a sus siete casos de la era moderna, llega a plantear la posibilidad de una especie de “pacto faustiano” del creador que garantice seguir adelante siempre con el propósito, caiga quien caiga. “obstinación maniaca” y “amor perverso” era el diagnóstico de Flaubert para su propia dedicación literaria [26].

 

La enorme capacidad de concentración es otra de las características de los creadores connotados, por lo que su capacidad de concentración es proverbial [27]. De ahí que estos y otros aspectos, son los que constituyen la diferencia entre la gente común y los creadores de excepción, donde, añadiría la motivación juega un papel muy importante.

 

                En relación al proceso creador, Romo cita una fuente de datos importante para el proceso creador dentro del Video arte, y es el que hace referencia a un experimento realizado por Getzels y Csikszentmihalyi con artistas. De acuerdo a ellos el artista atraviesa cinco momentos: “a) experimenta un conflicto en la percepción, emoción o pensamiento, b) formula un problema articulando ese conflicto, c) expresa el problema de forma visual, d) resuelve el conflicto a través de significados simbólicos, y e) en consecuencia, logra un nuevo equilibrio cognitivo y emocional” [28]. El experimento consistió en lo siguiente:

 

La hipótesis de la que arranca el experimento es que existe una relación significativa entre la conducta de “encontrar el problema” en los estudiantes de Bellas Artes y el valor estético de los dibujos que producen, según la evaluación hecha por expertos. […] en la situación experimental, que era un estudio, había dos mesas: en una, 27 objetos típicos de los usados para pintar bodegones y en la otra, nada. Los sujetos elegían los objetos que preferían para colocarlos sobre la mesa vacía y con ellos realizar su dibujo. No había ninguna otra restricción, ni siquiera temporal. Eso sí, eran observados y, cada cierto tiempo, se realizaban fotografías del boceto para comparar la evolución del mismo hasta su finalización. […] De acuerdo con su planteamiento de que en el proceso de creación no hay solución de continuidad y de que la indefinición del problema se mantiene hasta el final, Getzels y Csikszentmihalyi establecen tres tipos de variables para encontrar problemas: −Variables de problem finding en la fase de formulación. –Variables de problem finding en la fase de solución del problema. –Variables de problem finding en el interés por encontrar el problema. […] El paso de la primera a la segunda fase acontece cuando el sujeto empieza a dibujar, pero en su correlato cognitivo ello no significa que se haya alcanzado la estructura definitiva de la situación inicial, que el problema haya sido planteado. Según dicen los autores, aquellos que definían su problema poco después de empezar a trabajar hacían dibujos menos originales que los de aquellos que mantenían el problema abierto por más tiempo [29]. 

 

Este aspecto analizado por Getzels y Csikszentmihalyi sobre el aplazamiento de la solución del problema, lo cual evita también –según estos autores– que el artista no se quede en una solución del problema superficial o muy recurrido. Las más de las veces los artistas desconocen cuál será la solución final al problema inicialmente planteado, en ocasiones sus obras son experimentales, esto es cuando las pone en marcha no tiene la seguridad de qué sucederá, es decir, se conciben y establecen ciertas condiciones iniciales, pero el artista no puede saber a ciencia cierta cómo reaccionará el público al ver la obra, luego entonces, la obra permanece indeterminada hasta el último momento.

 

                Además de lo que se ha venido tratando hasta este punto, existen varios conceptos vinculados a la creatividad los cuales son abordados por Romo, necesarios de recapitular en este espacio a manera de brevísimo glosario. Tales como, los descubrimientos por serendipitia, que se refiere a aquellos fenómenos con los que nos topamos al azar, los cuales deben ser comprendidos por una mente preparada [30]. La imaginación, que es “…una de las elevadas prerrogativas del hombre. Por esta facultad combina imágenes e ideas previas independientemente de su voluntad, y así crea brillantes y nuevos resultados” [31]. La creatividad, “…es un proceso múltiple, un conjunto de operaciones donde el pensamiento discursivo interactúa con los elementos asociativos inconscientes” [32]. El mundo de las asociaciones, las cuales dan movimiento al pensamiento creador, por ejemplo, para el matemático Poincaré (importante para la creatividad por la famosa conferencia impartida a psicólogos parisinos en 1908 [33]), “Para él, la creación consiste en hacer nuevas combinaciones de elementos asociativos útiles; en la matemática −dice− las mejores aportaciones consisten en encontrar insospechadas relaciones entre hechos bien conocidos pero considerados como claramente extraños el uno al otro, procedentes de dominios muy lejanos” [34]. Al respecto, la experiencia de Poincaré es la siguiente:

 

Una noche en que había tomado, contra mi costumbre, café, no pude dormirme: las ideas surgían agolpándose; yo notaba cómo se empujaban, chocaban entre sí, hasta que dos de ellas se entrelazaron, para decirlo de algún modo, formando una combinación estable. Por la mañana ya había establecido la existencia de un tipo de funciones fuchsianas, las derivadas de la serie hipergeométrica; no tenía más que redactar los resultados, en lo que empleé sólo unas horas. [35]

 

Además de todo lo anterior, es interesante la postura de Romo en torno a las personas que atacan el estudio de la creatividad, de hecho lo que ella llama “la ciencia de la creatividad”, considera que algunos no creen y otros no quieren que se haga ciencia de la creatividad, por diversas razones, una de las cuales es porque se caerá el gran mito de los grandes genios creadores, “Se nos escapa el último bastión del misterio; esos gigantes de cuyos hombros hemos observado horizontes tan lejanos, ¿han de convertirse ahora en enanos?” [36], es decir, Romo considera –como ya se ha mencionado− que todos somos capaces de desarrollar procesos creadores, la diferencia insisto está, en los hábitos, la motivación y las condiciones para el propio desarrollo y posterior trabajo.

 

                A través del estudio de Manuela Romo, se puede tener también una idea de la gran variedad de temas que competen o tienen cabida dentro del estudio de la creatividad [37], al respecto menciona: “…cuando repasamos históricamente las versiones teóricas que se han dado en la psicología, tenemos también un panorama polifacético; mejor sería decir polifónico o más exactamente, babélico, tantos y tan opuestos son los enfoques que han hecho suya la verdadera explicación del concepto” [38].

 

Finalmente y para concluir este apartado sobre la perspectiva de los procesos de creación, mencionaremos aquellos aspectos que integran los procesos creativos, al respecto Romo califica de “...conjunto de ingredientes que forman este ‘explosivo’ cóctel de la creación humana, pero cuya combinación exacta todavía desconocemos” [39]:

 

−Habilidades de infraestructura. He hablado de un punto de partida que es la óptima operación de inteligencia/s del ámbito, sin entrar aquí en la polémica acerca de la naturaleza innata o adquirida de estas capacidades.

−Conocimiento. Dominio de toda la información relevante del ámbito mediante el conocimiento personal y el acceso por memorias externas.

−Destrezas. El dominio de los heurísticos, que hemos visto […], para tratar con la información en formas divergentes permitiendo la definición de nuevos problemas y favoreciendo el hallazgo de soluciones originales para los ya planteados.

−Diez años o más de intenso trabajo inicial. El tiempo es elemento básico para llegar a las más altas cotas de la creación. Un período mínimo de diez años es necesario para consolidar los tres elementos psicológicos previos.

−Características personales de autoconfianza, fuerza del yo y ambición. He defendido la improcedencia de una definición de la creatividad en términos de una personalidad determinada, pero sí que se conciben unos estilos de actuar en todo lo relativo al trabajo; aunque en los sujetos extremadamente creativos casi toda su vida gira en torno al trabajo. Estos tres rasgos parecen los más determinantes aunque la investigación tiene mucho por explicar en este campo.

−Motivación intrínseca y el logro. Interés intrínseco en un campo determinado, amor al trabajo estable y manteniendo a lo largo de muchos años que justifica todo lo anterior, tiñendo de un afecto positivo el esfuerzo; y el impulso a alcanzar las más altas cotas de dominio en un campo y modificarlo con la contribución personal.

−Y finalmente un poco de suerte. ¿Por qué no? En versión romántica: la visita de la musa. […] No desdeñamos el papel que el azar juega aquí… y en casi toda la vida, por cierto. [La autora menciona que la suerte aparece solo si se cumple con las seis condiciones anteriores].

 

Así tenemos que sobre los procesos de creación existen puntos complementarios, así como aproximaciones novedosas al tema. Estas perspectivas, han logrado interesar a los lectores con aspectos de un ámbito que a todos nos atañe: la creatividad, la cual la han puesto al alcance de todos. Si bien es cierto que llama la atención el estudio de los grandes creadores aquellos que han hecho aportes significativos a un campo de conocimiento determinado, también es cierto que todas las personas llevan a cabo procesos de creación, no obstante, en estas últimas características del “cóctel” creativo que desvela Romo, deja ver claramente cuál es la diferencia entre los procesos que todos los individuos llevan a cabo y los procesos creativos de aquellos considerados grandes creativos.

 

En el caso del Video arte realizado con teléfonos celulares, tenemos que los procesos de creación se dan en ocasiones de manera fortuita, pero en otras tantas tienen un concepto que les precede, es decir, por un lado la serenditipia, pero por otro la imaginación y los procesos creativos presentes. De cualquier forma estos procesos están caracterizados –y ha sido parte del éxito y motivo de la recurrencia del medio– por los pocos recursos económicos y materiales necesarios para que una secuencia de Video sea producida, esto aunado a la practicidad y facilidad para crear con el dispositivo siempre a la mano para crear todo el día (si se desea); es como si Monet o Picasso a cualquier hora del día y en cualquier circunstancia cotidiana de su vida en la cual se hallasen, hubieran traído consigo sus grandes lienzos, múltiples pinceles y caballete, prestos para pintar cualquier acto súbito que despertara su genialidad pictórica.Por lo que a manera de conclusión, en una obra de este tipo, es tan importante el resultado como el proceso de realización, el cual, las más de las veces dice tanto sobre el artista, su época y contexto como la obra misma.

 

 

 

 

 

Índice de citas

[1] Taylor, C.W. y Barron, F. (1963). Scientific creativity: Its recognition and development. Nueva York. Wiley and Sons. Citado en Manuela Romo, op. cit., p. 137.

[2] Ibídem, p. 115.

[3] Romo M. (1997). Psicología de la creatividad (1a. Ed.). Barcelona, España: Paidós, p. 55.

[4] Csikszentmihalyi, M. (1996). Creatividad, el fluir y la psicología del descubrimiento y la invención (1a. Ed.). Barcelona, España: Paidós, p.p. 394-395.

[5] Op. cit.

[6] Rodríguez, M. (1985). Manual de Creatividad. Los procesos psíquicos y el desarrollo (1a. Ed.). Ciudad de México: Editorial Trillas, p.p. 39-47.

[7] Getzels y Csikszentmihalyi

[8] Manuela Romo, op. cit., p. 121.

[9]  “A todo este proceso cognitivo lo llamó Sternberg (1988) metacognición, y para él es el componente fundamental del proceso creador. Se trata de procesos mentales de alto orden, funciones selectivas y reguladoras que dirigen la actividad del pensamiento, que actúan planificando, dirigiendo y evaluando la propia solución de problemas.” Manuela Romo, op. cit., p. 117.

[10] Youtube “Fomentar la creatividad Manuela Romo”. https://www.youtube.com/watch?v=uwib2I9GoOA. Consulta: 14 de abril de 2014.

[11] Austin, J.H. (1978). Chase, chance and creativity (1a. Ed.). Nueva York: Columbia University Press. Citado en Manuela Romo, op. cit., p. 126.

[12] Wikiquote, http://en.wikiquote.org/wiki/Thomas_Edison. Consulta: 10 de abril de 2014. Declaración verbal de Thomas Alba Edison en 1903, publicada en Harper´s Monthly, septiembre de 1932.

[13] La incubación en el proceso creativo es (como se verá en el apartado siguiente): cuando las ideas se agitan por debajo del lado consciente del individuo, y precisamente debido a esto surgen combinaciones inesperadas pues el lado lógico-consciente no opera en esta fase. La intuición es cuando las piezas de rompecabezas encajan (es el momento en que Arquímedes gritó: ¡Eureka!).  

[14] Manuela Romo (1997), op. cit., p. 36.

[15] Ibídem, p.37.

[16] Esteve de Quesada, A. (2001) Creación y proyecto, el método en diseño y otras artes (1a. Ed.). Valencia: Institució Alfons el Magnani Diputació de Valencia, p. 47.

[17] Csikszentmihalyi, M. (1996) Fluir (flow). Una psicología de la felicidad (12a. Ed.). Barcelona: Editorial Kairós, p. 402.

[18] Albert Esteve, op. cit., p. 47.

[19] Manuela Romo (1997), op. cit., p. 49.

[20] Ibídem, p. 50.

[21] Los productos no siempre son objetos físicos (un poema, una sinfonía, una teoría científica “[…] pero sí necesariamente, han de tener una existencia independiente de la persona que lo produce de forma que el producto se puede transmitir y deja de estar ligado al creador”. Ibídem.

[22] Ibídem, p. 57.

[23] Entrevista a Marcela Armas (Ciudad de México) realizada por Cynthia Villagómez (Guanajuato, Gto.), vía vídeo conferencia Skype el 21 de agosto de 2012.

[24] Manuela Romo, op. cit., p. 76.

[25] Ibídem, p. 89.

[26] Manuela Romo, op. cit., p.p. 152-153. La investigación a la que se refiere de Gardner está contenida en: Gardner, H. (1995). Mentes creativas una anatomía de la creatividad (1a. Ed.). Barcelona, España. Paidós. La cita de G. Flaubert está en: Ochse, R. (1990). Before the gates of excellence. Cambridge University Press.

[27] Ibídem, p.p. 86-87.

[28] Manuela Romo, op. cit., p. 123.

[29] Ibídem, p. 123.

[30] Ibídem, p. 130.

[31] Ibídem, p. 131. Darwin citado en la contraportada del Journal of Creative Behavior, 1987, vol. 21, 1.

[32] Neisser, U. (1963). The multiplicity of thought. British Journal of Psychology, 54, p.p. 1-14. Citado en Manuela Romo, op. cit., p. 138.

[33] Conferencia que dio al Institut Général Psychologique en París en 1908, titulada Invención Matemática, en la cual revisaba sus propios procesos de pensamiento que lo condujeron a sus mayores descubrimientos matemáticos. Instituto de Matemáticas de la UNAM. http://paginas.matem.unam.mx/cprieto/index.php/es/matematicos-2/matematicos-p/144-poincare-henri. Consulta: 15 de abril de 2014.

[34] Ibídem, p. 136.

[35] Ibídem, p. 136.

[36] Ibídem, p.p. 167-168.

[37] Tardif, T. y Sternberg, R.J. (1988). What do we know about creativity? En Sternberg, R.J.: The nature of creativity. Cambridge University Press. Citado en Manuela Romo, op. cit., p.p. 70-71.

[38] Manuela Romo, op. cit., p. 71.

[39] Ibídem, p. 170.

 

 

 

 

Bibliografía

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